Definición:

Definición:

El cuento fantástico es aquel que,
por la suma de elementos reales y de elementos extraños e inexplicables,
hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural

y deja al lector sumido en la incertidumbre.

19 de febrero de 2016

El agua que no has de beber, por favor no la contamines




El presidente de la compañía minera Gold Company Inc. & Co. al inaugurar la nueva fase de explotación, en el pueblito El Dorado, en el interior de la Cordillera de los Andes, y para desterrar los rumores sobre la posibilidad de contaminación de las aguas, que, según los malintencionados producía la explotación minera a cielo abierto, antes de comenzar su discurso tomó un vaso de agua que se extrajo de una canilla que se alimentaba de un arroyo y lo bebió ante todos.
A medida que tomaba, se le fue derritiendo la boca, la mandíbula, la garganta, saliendo finalmente un chorrito de agua por un agujero que se le hizo en el estómago.
Él, nunca se enteró que una mano anónima desconectó la cañería que tenían conectada a un bidón de agua mineral, y la conectó de verdad al arroyo.

28 de noviembre de 2015

Destino

Cocoteros asomados
sobre la playa
saludan la puesta de sol
sus melenas felices se agitan con el viento
y me miran.
Tirada en la playa
lloro
por soledad.
El mar me acaricia los pies,
me consuela y
el viento me abraza.
Lloro y lloro de soledad
sin verlos
sin notarlos
y ellos siguen ahí
con migo.
Les desespera mi llanto
y de la nada
inventan un hombre
con la fuerza del mar,
la gracia de los cocoteros
y la suavidad del viento
Lo miro
y en sus ojos veo un oceano que me cautiva
y dejo de llorar...
Hablamos,
nos entendemos en el abrazo
y el tocarnos.
Perdido uno en el otro.
Nos salpica el mar,
dejando salir una sirena
que lo encandila
con sus escamas de plata
y se lo lleva...
Y de nuevo
me siento y lloro...
La palmera me da un coco...
pero no lo puedo abrir...
Y entiendo,
por fin entiendo.

18 de octubre de 2015

Resistencia yacaré

x

No es extraño ver a un cocodrilo manejando un taxi. Ahora, si se trata de un yacaré, la cosa cambia.
Los cocodrilos fueron cooptados por la cultura occidental hace demasiado tiempo como para poder mantener su identidad.
Los yacarés, en cambio, tienen a su favor que no son tan famosos y sus lugares de residencia están en zonas que no tienen... no, debo decir, no tenían motivo para llamar la atención de los poderosos.
Los poderosos... primero voy a explicar el razonamiento.
El hecho de que los poderosos hayan posado sus ojos en el hábitat de los yacarés, complejiza de tal modo las cosas que, podemos hablar sin temor a equivocarnos de un antes y un después en la vida de los yacarés, que no manejan taxis.
El salto a la fama de los cocodrilos fue un tanto gradual, pero más temprano que tarde se instalaron en el inconsciente colectivo para no irse nunca más.
Las películas de Hollywood, cuando empezaron con el asunto de Tarzán y otros personajes que pasaban en algún momento por el África, mostraron los primeros cocodrilos. De ahí en más, su salto a la fama fue imparable. Desde ese primer día, hasta el día de hoy han pasado.... millones de metros de celuloide, y millones de kilos de archivos digitales.
A esta altura todo el mundo sabe lo que es un cocodrilo. Y si bien los primeros cocodrilos vivían gracias a su trabajo de cocodrilo, con el tiempo éste comenzó a escasear por lo que necesitaron otras fuentes de ingreso y de allí en más que, pasa a ser normal, en esta época, ver a un cocodrilo conduciendo un taxi.
Con los yacarés no ha pasado lo mismo.
Los yacarés de por sí, son una especie que difícilmente se deje domesticar como los cocodrilos.
Nunca permitieron que los filmaran alegremente.
No les importa la fama. Y al que osara intentar capturar su imagen, lo mastican sin piedad y se lo tragan. Ellos no andan con vueltas y, no querían caer en la trampa, que sus primos lejanos, lo cocodrilos cayeron por vanidad.
Los yacarés son especiales, no les gusta el ruido, ni las luces, ni la fama, ni los productores.
Sienten un especial asco hacia los productores por saberlos bichos sin conciencia, capaces de hacer cualquier cosa para lograr sus propósitos. A los productores los mastican y los escupen, y solamente las aves carroñeras logran tragárselos, pero recién después de por lo menos un mes, cuando sus propiedades químicas están tan descompuestas que el veneno prácticamente se decantó.
Por eso los yacarés lograron hasta hace poco tiempo mantenerse al margen de la problemática laboral, que llevó a los cocodrilos, además de, a manejar taxis, a desempeñarse como guardaespaldas o empleados domésticos.
Los yacarés lograron mantener su independencia hasta que llegó el maldito momento en que sus zonas de esparcimiento y vivienda tomaron vital importancia en el ajedrez mundial, por estar ubicadas precisamente sobre lo que se denomina Acuífero Guaraní.
Desde la revolución industrial para acá, el hombre se dedicó, pacientemente a hacer mierda la naturaleza.
Al día de hoy resulta de vital importancia una fuente natural de agua dulce, porque si bien el 80 por ciento del planeta está cubierto por agua, solamente una mínima parte de esta agua es dulce y potabilizable.
Y una de las zonas de mayor concentración de agua en estas condiciones está justo debajo de todos los yacarés.
Y linda joda para los grandes ladrones de agua, porque los yacarés ya se comieron por lo menos a 35 ladris que querían adueñarse de sus tierras. Por eso, esta gente no es nada tonta, y si no pueden de una forma, van a intentar de otra.
Después de que desaparecieron alrededor de veinte productores, y los otros treinta y cinco ladris que intentaron tomar la zona por la fuerza fueron dados por perdidos, los dueños de todo decidieron utilizar métodos más sofisticados para vencer la resistencia de los yacarés.
Esa lucha está en su momento más duro, todavía no se sabe quién va a ganar, porque los yacarés tiene una resistencia a toda prueba dada por la naturaleza y el espíritu de todos los originarios que alguna vez se comieron.
Todavía resisten, espero que por mucho tiempo.
Por eso cuando usted vea un cocodrilo manejando un taxi, no se asuste, es normal, pero si alguna vez ve a un yacaré en el asiento del conductor, todo habrá terminado.




Pueden conseguir la edición en papel del libro en http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-621008336-libro-sapos-reales-en-jardines-imaginarios-_JM

19 de octubre de 2014

Libro completo para descargar

Dado que la nueva edición se está demorando por problemas... ehhh... digamos de índole técnica, y porque hay mucho lector desesperado que me exige que quiere el libro, y manifiestan frente a la puerta de mi casa, molestando a los vecinos y para no tener inconvenientes con las fuerzas del órden que debe sofrenar a los manifestantes, que en su afán por hacerme escuchar sus reclamos han llegado al limite de parecer una orda linchadora, y dado qué, encontré la forma de hacerlo, porque hasta este día no sabía cómo colgar el libro en la red, entonces por todo lo mencionado anteriormente es que aquí dejo el enlace para que se puedan bajar el libro de forma gratuita...
Cuando lo vuelva a imprimir les aviso para los que quieran un ejemplar en papel.
Disfrútenlo y sería copado recibir algún tipo de comentario... eso sí, por favor no me puteen... Gracias.

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11 de octubre de 2014

Alucinando sueños del futuro

¿Tan aterrador puede ser, ver una columna de humo en el horizonte?
Si fueses el último habitante vivo del planeta... sería por lo menos inquietante.
Durante los años posteriores a las dos grandes guerras, cuando el miedo de que hagan estallar la bomba era nuevo, miles de relatos de ficción habían vaticinado este momento.
Con la llegada de los noventa a la Argentina, que en otros países fueron los ochenta, todo ese temor por el futuro incierto quedó tapado con una volátil capa de capitalismo en polvo. La cocaína era el símbolo del neoliberalismo, atrapaba con sus promesas de negocios rápidos muchas mentes hambrientas de éxito instantáneo, todos querían ser Dios, aunque más no fuese por el rato que duraría los efectos de una línea. El nuevo siglo, justo para el cambio del milenio o tal vez no, había teorías cruzadas al respecto, trajo consigo a la Argentina una gran crisis económica y social, crisis que a los países del primer mundo llegaría diez años después, cuando en este país ya habría sido superada. La crisis que estalló en Argentina en el 2001 tenía su correlato en distintos países del mundo, tanto en América Latina, como en Asia y África. Ante la inutilidad de las recetas del FMI, o cualquiera de los organismos internacionales que se dedicaban a hacer del mundo un lugar más justo para los ricos y poderosos, todos los países llamados en otras épocas del tercer mundo, tomaron la sabia decisión de unirse. Paralelamente a esta decisión, la economía de EEUU y de los países centrales comenzaba a transitar el camino que los llevaría a la crisis más terrible de todos los tiempos. Otro ciclo del capitalismo que se cumplía, aunque nadie sabía que era el último.
El sólo hecho de que los países de Latinoamérica se unieran, era un atentado al estatus quo de los grandes grupos económicos locales, y por supuesto contra los que dominaban el mundo. La guerra de baja intensidad se fue expandiendo por los distintos países de Latinoamérica, los cuales ante los intentos de golpes se unían y fortalecían cada vez más.
Cuando la crisis aumentó, los grandes poderes no toleraron que sus dadores de sangre se revelaran y lanzaron una guerra abierta. Nunca esperaron que les fuera tan mal en su intento de dominación como para que fuera necesario llegar al extremo que llegaron.
En otras épocas hubiera sido un ataque nuclear global que destruiría todo, dejando al planeta en un estado tal, que sería inhabitable por siglos, al menos por las formas de vida conocidas, si es que alguna de ellas hubiese sobrevivido.
Ya para la segunda década del nuevo milenio tenían desarrolladas armas de asesinato masivo, que no atacaban a plantas ni a animales, y tampoco destruían infraestructura. Los conocimientos del genoma humano fueron aprovechados al límite, para crear el arma perfectamente letal. Un virus.
Muy fácil imaginarse lo que sigue, al atacar a los supuestos enemigos no tuvieron en cuenta cosas tan básicas como que la tierra es tan redonda y una sola nomas.
De esta manera los virus se expandieron por todo el mundo matando a todos y cada uno de los seres humanos.
Excepto a uno, que estaba mirando una columna de humo en el horizonte. Hubiera sido de lo más normal... salvo que...
Continuamos. Para llegar hasta allí tuvo que ser el centro de una serie de casualidades que la ayudaron en primer término a sobrevivir al virus. Segundo, a lograr mantenerse con vida los primeros años que fueron los peores, y tercero llegar hasta allí, que desde el lugar dónde vivía eran como quinientos kilómetros.
¿Y cómo hizo? El primer conjunto de circunstancias, el que le permitió sobrevivir a la epidemia desatada por los grupos poderosos, comienza con una degustación de licores. La sobreviviente que de ahora en más llamaremos Natacha, quería elaborar un licor del estilo Benedictino, es decir a base de una selección de hierbas medicinales. Elaboró en principio cinco mezclas diferentes en las que combinaba distintas hierbas. Por una cuestión de simetrías, el plan era que cada licor estaría compuesto por tres hierbas que le darían un sabor base, y seis más que definirían la especificidad de cada licor. Desde hacía semanas venía probando con tandas de a cinco variedades, intercambiando las hierbas bases y probando cómo se complementaban con las otras. En definitiva, según el diario que llevaba a la fecha en que llegó al hospital, había probado aproximadamente setenta y cinco hierbas diferentes, combinándolas de todas las maneras posibles.
Difícil rearmar todo el trayecto herbal que la llevó a que, el día que le inyectaron el contraste radiactivo para hacerle una tomografía, se produjera en su organismo una mutación que en un principio casi la mata, pero que fue la responsable de que su vida no terminara en manos del virus que asesinó a toda la humanidad.
Esa mezcla de hierbas sufrió una mutación al ser expuesta a la radiación del contraste. Su sistema inmune, ya alterado por esta mutación, al ser expuesto a la radiación del tomógrafo lanzó ataques indiscriminados contra todo organismo ajeno al cuerpo.
Como unos días antes de la internación Natacha estuvo en una manifestación que exigía la libertad de unos miembros de la Unasur, secuestrados por un grupo de fuerzas de élite del ejército argentino, aspiró parte de los gases lacrimógenos que venían cargados con el virus fatal. El virus estaba diseñado para atacar el organismo de forma muy lenta y gradual, así tenía el tiempo suficiente para contagiar a la mayor cantidad posible de personas. Estaba ideado como esos cebos que hacen que una cucaracha coma del veneno y vaya al nido a infectar a toda su colonia.
Así fue que, una vez que lograron que dejaran en libertad a todos los miembros de la Unasur, debido a la masividad de los reclamos que se produjeron por todo el continente, Natacha volvió a su casa, y aunque todo el mundo estaba atento, porque sabían que las cosas no quedarían así, volvió a su rutina diaria.
Entre las cuestiones que ya tenía programadas estaba una visita al Hospital para hacerse una tomografía para desechar un posible tumor cerebral. Al ser inyectada con el contraste radioactivo, en combinación con las hierbas ingeridas y con la radiación del tomógrafo, su cuerpo se transformó en un asesino de todo elemento ajeno al mismo.
Así fue que destruyó el tumor cerebral y a la vez pudo combatir el virus. Nadie se dio cuenta de lo que pasó porque cuando encendieron el tomógrafo empezó a convulsionar, tuvieron que sacarla de urgencia y quedó en coma por tres días.
Cuando despertó no se acordaba muy bien lo que había pasado, los médicos asombrados la examinaron de punta a punta, le hicieron todos los análisis posibles pero no encontraron nada fuera de lo normal, con una palmada en el hombro le dieron el alta, recomendándole que ante cualquier malestar volviera, no tenían la más pálida idea de lo que le pasó.
Luego de la internación y de los sucesos que conmovieron al continente, la calma fue instalándose entre las personas y en Natacha, hasta que tres meses después del intento de secuestro apareció el primer enfermo. Los primeros síntomas eran alucinaciones, después complicaciones respiratorias por lo que necesitaban internación. Luego desmejoraban tan rápidamente que a las pocas horas de entrar al hospital morían.
De allí en más fue todo un caos.
Como estaba previsto por los diseminadores del virus, toda persona que estuvo en contacto con los que aspiraron los gases el fatídico día se contagió del virus, y a su vez contagiaron a todas las personas en contacto con ellos, que a su vez...
Cuando el primer caso apareció en los países centrales la cosa se complicó para los iniciadores, sabían que al aparecer el primer muerto éste ya habría contagiado a tantos que iba a ser imposible contener nada. Pero se quedaron tranquilos porque creían tener el antídoto que, en previsión de algo así, ya habían repartido como un refuerzo vitamínico a todas las personas que ellos pensaban que serían útiles.
Gran conmoción sufrieron estos genios, cuando uno de los ideólogos murió en el hospital atacado por el virus, que, debido a circunstancias totalmente desconocidas, mutó, y se hizo resistente al antídoto.
En el lapso de cuatro meses la población del mundo se extinguió, quedando viva solamente Natacha.
Tardó unas cuantas semanas hasta tomar verdadera conciencia de la situación en la que estaba. Después de que había visto morir a todos sus seres queridos se encerró en su casa y no quería saber nada de nadie, estaba totalmente desconsolada, porque además de su familia, uno a uno se fueron muriendo sus amigos y conocidos. No sabía la magnitud de lo que ocurría, porque ni siquiera se molestaba en mirar tele o escuchar radio. Cuando una noche se cortó la luz, se fue a dormir, pero al ver que al otro día tampoco había luz, quiso llamar por teléfono a la compañía de electricidad, pero no andaba el teléfono. Encendió una radio a pila, y no había ninguna emisora al aire. Salió a la calle, y se dio cuenta de que no había nadie. La desesperación se apoderó de ella, por supuesto no podía conectarse a Internet, no había forma de nada. Esos primeros días de tomar conciencia de que era la única persona viva en quién sabe cuántos kilómetros a la redonda, o inclusive la única en el mundo, fueron terribles. Básicamente se pasó cuatro días borracha, hasta que cayó en una inconsciencia que le duró dos días, con pequeños lapsos de lucidez.
Después de dormir lo suficiente para que se le pasara toda resaca, se despertó pensando que si no había nadie más, podría vivir dónde quisiera y cómo quisiera.
La idea de a poco fue acomodándose en su cerebro, y tomando forma, hasta que se encontró lápiz y papel en mano haciendo una lista de las cosas que necesitaría.
Le tomó un par de semanas hasta que encontró la casa especial para pasar lo que le quedara de vida. Era en la costa uruguaya, había una casa enorme, de principios del siglo pasado, con todas las comodidades para guardar todo lo que debería llevar y lo suficientemente lejos de las ciudades como para que no llegara la pestilencia. La conoció durante unas vacaciones, de pasada.
Una vez elegido el lugar, se trasladó, se instaló y empezó a juntar todo lo necesario. En una de sus visitas a la ciudad para proveerse de cosas notó algo escalofriante. Jaurías de perros, que liberados de sus dueños atacaban a lo que se les cruzaba. Por suerte ella iba en auto, porque de no ser así la hubieran matado.
Ese fue el problema más grave que tuvo que superar. Los animales antes domésticos se volvieron salvajes a niveles más extremos que cualquier bestia. Para transportarse Natacha se consiguió un camión híbrido, y de allí en más fue cargando todo lo necesario. Por suerte tenía ciertos conocimientos técnicos que le ayudaron a juntar todo lo que le sería útil, incluidos libros de texto, planos, herramientas y repuestos para tener en su casa electricidad, y poder seguir teniendo ciertas comodidades. Paneles solares, baterías, y un sistema que utilizaba el movimiento del mar para generar electricidad fue el primer paso. A medida que aprendía, las cosas se facilitaban.
Pasados los años las ciudades ya no eran tan peligrosas porque las jaurías migraron en busca de otros sitios. Con el tiempo, y sin la influencia de la mano del hombre, la naturaleza fue recuperando su propio equilibrio, ya las jaurías se habían readaptado y no eran mucho más peligrosas que otros animales.
Una mañana, después de pasados cinco largos años desde que se había iniciado todo, y cuando Natacha se sentía tranquila de que las cosas estaban en orden nuevamente, salió al patio a respirar el aire puro y se sentó en una reposera mirando el mar.
Se levantó de golpe, la sorprendió ver en la lejanía una columna de humo, no era como los incendios que ya había visto en muchas oportunidades. Buscó los binoculares, excelente aparato que rescató de un negocio especializado, y los enfocó en el horizonte. Era en la costa de Buenos Aires en donde aparentemente nacía el humo.
Ir por tierra era prácticamente imposible, no había forma de reabastecer combustible en el trayecto y los caminos estaban en un estado desastroso. Previendo esto, hacía dos años que había conseguido un barquito, un velero, y fue adaptando con mucho trabajo el motor para hacerlo eléctrico, montándole paneles solares para cargar las baterías que lo harían funcionar. Antes de organizar la excursión, vigiló durante todo el día el humo, y ya por la noche salió con una linterna superpotente con la que empezó a hacer señas para tratar de entablar una comunicación. No hubo ningún tipo de respuesta. Lo único que le permitía la noche era observar una tenue luz, que debería ser el origen del humo.
Mientras preparaba todo lo necesario para iniciar el viaje, pensaba. Hacía más de cinco años que estaba sola, y de alguna manera estaba adaptada a esa sensación. En un principio la posibilidad de encontrar a otra persona la entusiasmaba, pero a medida que trataba de imaginar quién podría ser esa persona, o cómo podría ser, su entusiasmo fue decayendo. Las posibilidades eran infinitas, y dentro de ellas había muchas de que esa persona fuera desagradable, por algún motivo. A medida que las tareas que tenía que realizar como preparativo para el viaje, se iban cumpliendo, tardaba más tiempo en realizarlas. Miraba, probaba, volvía a mirar, volvía a probar, deshacía, probaba de otra manera, y volvía a la primera forma, y así.
En un momento se preguntó ¿por qué debería ir ella hacia esa supuesta persona? Si ella podía ver el humo, quién estaba del otro lado podría verla a ella también, y si no se acercaba o no intentaba algún tipo de comunicación sería porque no quería. O porque no la podía ver, sino la podía ver es porque era alguien ciego. Dio más vueltas por un par de días, hasta que no le quedaban más excusas. Pero un acontecimiento, no tan inesperado, tomó la decisión por ella.
Una noche que a través de los binoculares vigilaba la pequeña luz, notó que otra luz a la misma altura de la anterior se movía. Siguió vigilándola casi toda la noche, hasta que no le quedaron dudas de que se acercaba. Hizo una marca en el cristal de la ventana para saber por donde estaba, así iba a poder calcular aproximadamente cuanto avanzaba. A la noche siguiente pudo comprobar que avanzaba despacio, no era tan rápido como se esperaba, seguramente se trataba de una embarcación a vela. Durante el día siguiente observó, y pudo localizar el pequeño punto, tenía razón, era una embarcación a vela, que ese día con viento a favor avanzaba más rápido.
Cada día lo primero que hacía era vigilar al posible visitante. Esa noche se armó de valor y empezó a hacer señales con la linterna, no sabía código Morse, pero prendía y apagaba la linterna con un ritmo igual en cada intento. Empezó a hacerlo espaciado. Hacía un intento, paraba unos minutos, volvía a intentarlo y así. Hasta que recibió respuesta. Podía ver que la luz del horizonte parpadeaba con el mismo ritmo que la de ella. Bueno, pensó, evidentemente es una forma de vida que posee cierta inteligencia.
A la mañana siguiente, ya estaba más cerca, y pudo distinguir el barco. Se estaba poniendo nerviosa porque no sabía cómo era quién venía a visitarla, y eso no le gustaba mucho. Se dio cuenta que las noches siguientes de notar que la luz avanzaba, la primera luz que se mantenía en la costa ya no se veía, eso implicaba que quién venía en el bote no había dejado a nadie en tierra, o era alguien solo, o todos los sobrevivientes venían en el bote. Pensar en más de una persona que venía hacia su casa le resultó un tanto incómodo.
A la mañana siguiente ya podía distinguir bien el bote, y pudo comprobar que desde la cubierta, alguien saludaba con unos binoculares delante de los ojos. Tardó por lo menos tres horas más en llegar, por lo que calculó que estaba bastante más al sur de lo que ella se imaginó en un principio.
El bote llegó hasta donde se lo permitió la profundidad de la costa, y de allí en más el tripulante, uno solo, se fue acercando en un pequeño bote de remos.
Natacha pensó que el fin del mundo, al final le trajo suerte de alguna manera, porque por lo que pudo ver era un hombre y estaba bien fuerte. Hombros anchos, alto. Un lejos interesante. Se sorprendió retándose a si misma, era una persona viva, y ella todavía tenía grabada a fuego en su inconsciente la dictadura de la imagen, qué estúpida, al primer contacto con alguien y el mandato social volvía a tener la misma fuerza que tuvo siempre.
Faltaban sólo veinte metros para que llegara a la costa y Natacha estaba con los colmillos a la mitad de la barbilla. Sacudió la cabeza para sacarse esas ideas de la mente y se acercó a la playa. No era tan tonta, tomó la precaución de tener bajo su abrigo, un arma cargada. No sabía con quién podía encontrarse. Finalmente llegó el bote a la costa, se metió al agua, y ayudó a acercar el bote.
-Hola, bienvenido. -dijo llevando su mano al arma.
-Hola. Esto es un milagro, pensé que no quedaba nadie vivo.
Notó en su cara alivio más que otra cosa, y un poco se relajó. Parecía alguien común. Pero no tenía confianza.
-¿Estás armado?
Él se sorprendió ante la pregunta y sintió un poco de miedo, no pensó que podía ser una amenaza lo que él creía un milagro.
-No. No pensé que… digo no queda nadie vivo. Venir a matar a la única persona que queda...
-No, es verdad, pero nunca se sabe.
Amarraron el bote a un tronco. Y Natacha lo invitó a pasar. Estaba bastante frío.
-Perdón, parece que con tanto tiempo de soledad perdí mis buenas costumbres, me llamo Natacha.
-Yo me llamo Eduardo, perdón, yo también perdí mis modales. Pero es que esto es tan... no sé... creo que todavía no me recupero de estar tanto tiempo solo. Todo fue muy loco y cuando me instalé, ya resignado a pasar solo el resto de mi vida, vi la luz de tu casa, y fue toda una conmoción. No sabía qué hacer si venir para acá o no. Y ...
-Si, a mí me pasó lo mismo, hasta empecé a prepararme para ir, pero tampoco sabía.
Era un momento muy raro, incómodo, pero feliz y ninguno de los dos sabía cómo hacer o qué hacer, pero el hombre es un animal social, no puede vivir solo. Toda la angustia, soledad y desesperación de los últimos años se agolparon en la garganta de ambos y casi sin darse cuenta se abrazaron.
Fue un abrazo de resucitación. Poder hablar con alguien, poder estar con alguien, ya no era ninguno de los dos el único sobreviviente. Lloraron, rieron, toda la presión acumulada estalló. Pasaron varios minutos hasta que pudieron reponerse y ya más tranquilos se sentaron a la mesa.
Natacha trajo una botella de whisky, sirvió dos vasos abundantes, y le alcanzó uno a Eduardo. Brindaron y bebieron. Eso ayudó a aflojar un poco más la tensión. Eduardo sacó un paquete de cigarrillos y le convidó a Natacha.
-No puedo creer que tengas cigarrillos. A mí se me terminaron hace un año, y no conseguí más.
-Asalté un mayorista y tengo acumuladas varias cajas, pensé que si me quedaba sin puchos me pegaba un tiro. Cada vez que llegué a una ciudad a buscar cosas lo primero que hice fue recolectar cigarrillos, tuve suerte, en una de las ciudades a dónde fui estaba la fábrica de Nobleza Picardo, otro día encontré la de Massalin Particulares, fumo negros pero en este tiempo le encontré la gracia también a los rubios.
-¿Y cómo sobreviviste? digo, no te contagiaste.
-La verdad no sé bien por qué no me contagié, lo único que parece ser posible es un accidente de trabajo que tuve. Trabajaba en la CNEA, soy Físico, el problema fue mientras manipulaba unos contenedores de semillas de iodo y me irradié. Estuve internado y caí en coma, pero pasaron dos o tres días y me empecé a recuperar, salí del coma y mejoraba cada día más. Me hicieron toda clase de estudios y estaba mejor que cualquiera, ahí fue que empezó a caer gente infectada, no tenían lugar para mantenerme y hacerme más pruebas, me dieron el alta y me dijeron que cuando pasara el kilombo vuelva a hacerme más pruebas, pero hasta lo que ellos pudieron ver yo estaba en perfectas condiciones. Me fui a mi casa, y ahí empezaron a morirse todos. Los primero días no sabía qué hacer, tenía miedo de contagiarme, después me estaba quedando solo y quería contagiarme, pero no pude. Después que se murieron todos tuve un intento de suicidio, pero salió mal y pensé que mejor me la bancaba, porque si intentaba otra cosa, al no ser mi hora no me iba a morir, y había muchas posibilidades de quedar arruinado. Y bueno, qué sé yo, uno se acostumbra a todo, empecé a pensar qué hacer. Me acordé de la casa de la playa, era de unos amigos, estaba en un buen lugar. Junté todo lo que podía necesitar y me fui a instalar, después cada tanto, mientras se pudo, volví a las ciudades a buscar víveres y cosas, me fui acomodando, hasta que una noche vi la luz de tu casa, y acá estoy.
-Guau... esto es increíble... escuchar hablar a alguien que no soy yo.
-¿Y vos cómo sobreviviste?
-Algo parecido a lo que te pasó a vos.
Le contó toda su historia, por lo menos la parte que ella entendía que tenía que ver con que no se hubiera contagiado, la parte de los licores no la tuvo en cuenta, pero le relató todo el resto hasta el día que vio la columna de humo.
Hablaron por horas, nunca antes se hubieran imaginado como extrañaban el hecho de poder hablar con otra persona.
Lo que ninguno de los dos notaba en ese momento era que hablaban y se entendían. Tanto tiempo habían pasado solos que no podían discernir ese hecho que en otros momentos era tan importante. Porque tuvieron suerte, los dos, las únicas dos personas que quedaron vivas en el mundo entero eran compatibles, tenían cosas en común y la principal era la capacidad de sentir empatía por el otro.
Ya entrada la noche, salieron a la playa a mirar la luna. Era una noche de luna llena espectacular, a Natacha le gustaba ver el reflejo de la luna en el mar y la arena. Todo se teñía de plateado y el espectáculo era realmente hermoso. Caminaron un poco por la playa, Eduardo se detuvo a levantar un caracol. Cuando se lo iba a mostrar a Natacha se quedó helado.
-¿Qué pasa? -la cara de Natacha tenía un gesto de susto que también logró asustarlo a él.
-Mirá. -le dijo señalando hacia el sur.
Una luz, otra, millones de luces como si fuera una ciudad iluminaban la noche, a quien sabe cuantos kilómetros. Y a lo largo de la costa, distintas luces. Era como si de repente todas las luces que existían antes hubieran vuelto a la vida.
-¿Cómo puede ser? -preguntó Natacha. Por un momento miró con sospecha a Eduardo. -Vos... casualmente llegaste hoy, y ahora pasa esto.
-Pero... ¿Qué querés decir? Yo podría pensar que justo que... mirá la verdad no sé qué pasa. Yo no sé. Tenemos que tratar de averiguar qué pasa en vez de ponernos paranoicos.
-Sí. Tenés razón. -dijo Natacha, pero en el fondo le quedó plantada la duda. -Tengo una radio, voy a ver si hay alguna transmisión.
Entraron a la casa, Natacha encendió la radio y empezó a girar el dial. Lo más loco de todo fue que automáticamente empezó a sintonizar distintas emisoras, música en algunas, publicidad en otras, personas hablando normalmente como si nunca hubiese pasado nada. Se miraron los dos sin entender.
-Por acá había un televisor. -Natacha se fue a un cuarto que tenía de depósito. -Vení, ayudame que pesa.
Llevaron el televisor al living, lo pusieron sobre una mesa y prepararon una antena con unos alambres. Cuando lo encendieron, giraron el sintonizador y lograron captar un canal de aire brasilero, no entendían mucho pero era un programa de preguntas y respuestas.
-Tenemos que ver si hay electricidad. No entiendo que está pasando pero creo que primero tenemos que entender el alcance de esto y después vemos qué hacemos. -Natacha salió de la casa y se fue hasta un poste que estaba atrás, verificó las conexiones. Eduardo la siguió.
- ¿Querés que te ayude?
-¿Entendés algo de electricidad?
-Sí, acordate que soy Físico.
-Cierto. Mirá, allá en la casita esa está todo el sistema de almacenamiento eléctrico de la casa, fijate que hay un interruptor en la pared, bajalo y yo conecto éste.
Eduardo caminó hasta la casita, entró y desapareció por un instante, luego se cortó la luz que había. En ese momento Natacha conectó, y todas las luces se encendieron, incluso algunas que ella no sabía que estaban.
-Esta es la entrada de tensión de línea. La electricidad que provee la compañía eléctrica, entendés.
-O sea, que... ¿Tenías alguna conexión a Internet acá?
-Tengo la computadora, y había una conexión, nunca la saqué porque tenía esperanzas de quién sabe qué carajos.
Entraron a la casa, encendieron la computadora. Entraron a la página de un diario, miraron la fecha.
-No puede ser. -Lo dijeron a coro.
-¿Vos te acordás qué día era cuando secuestraron a los representantes de la Unasur? Catorce de febrero, de hace cinco años atrás. Según el diario hoy es catorce de noviembre del año anterior. -Dijo Natacha.
-Me acuerdo de esa fecha porque era el día de los enamorados, y mi novia me hizo un escándalo terrible porque me olvidé de eso, yo estaba como loco por lo del secuestro, me fui a la manifestación, y llegué a cualquier hora.
-A ver, acá tiene que haber algún error.
Natacha comenzó a pasar por distintas páginas, todas decían la misma fecha.
-Bueno, esto es una locura, digo, estamos navegando por la red, usando alimentación de línea cuando hasta hace una hora éramos los únicos seres humanos vivos del planeta. ¿A ver?
Entró a una página de mensajería instantánea, y vio a algunos de sus contactos en línea. Saludó a una de sus amigas, ésta le contestó y le preguntó por dónde andaba. Habló un instante con su amiga de nada en particular, tanteando para ver si había pasado algo, pero por las respuestas de su amiga se dio cuenta de que era todo tan normal como hacía cinco años atrás.
-¿Querés conectarte vos? -Eduardo se sentó a la máquina.
-Voy a meterme adentro de tu máquina para ver el reloj interno qué hizo y qué dice.
-Está bien. Fijate.
-Va a parecer que se... vos no te preocupes no se va a perder nada de información.
Entró por el DOS y empezó a teclear comandos desconocidos, Natacha pudo deducir que estaba revisando distintas direcciones de memoria. Cuando empezó a encontrar lo que buscaba, Eduardo empezó a detallar, más para si mismo, pero también para Natacha.
-Según la BIOS, el procesador comenzó a funcionar en esta fecha, ¿ves? Si voy a mirar acá puedo ver la cantidad de años que pasaron desde ese momento, en este registro. Bien. Quince años. La computadora tampoco registró estos cinco años.
-No puede ser. A ver dejame ver, yo tengo archivos que escribí antes de ayer.
Buscó en el explorador de archivos y si, los nombres de los archivos estaban, pero la fecha que tenían coincidía con las de la BIOS y las de los diarios. Tan concentrados estaban en la pantalla de la computadora que el bocinazo que escucharon los hizo saltar mal.
Al mirar a su alrededor se encontraron con que ya no estaban más en la casa de la playa uruguaya sino en el departamento de Natacha, con la televisión y la radio encendidas. Afuera se escuchaba el ruido del tráfico y el movimiento de la ciudad. Los dos se quedaron helados mirándose. El sonido del teléfono los sacó a los dos del trance. Natacha caminó hacia el aparato, con miedo, ya no sabía qué más podría pasarles. Atendió, se llevó el tubo a la oreja y escuchó la voz de su mejor amiga.
-Hola, Natacha, escuchame y no preguntes. Tenés que agarrar el pendrive que tenés en una cajita, adentro del cajón que está en el escritorio de la PC, conectalo a la máquina y mirá el video. Después hablamos. -Y cortó.
-Hola, no cortes. Hola...
Fue hasta el escritorio, encontró la cajita y sacó el pendrive. Lo insertó en la entrada correspondiente y buscó el archivo. Puso reproducir y los dos se sentaron para ver qué decía. De golpe Natacha se levantó y lo paró.
-No, pará. Mejor voy a buscar algo fuerte, porque esto ya está poniéndose muy loco y quién sabe qué vamos a escuchar ahora. Además, si estamos acá tengo una heladera con algo fresco.
Fue hasta la cocina. Y volvió con una bandeja, dos vasos, una botella y jugo de limón.
-Vodka con limón ¿te va?
-Sí, perfecto.
Prepararon los tragos.
-Bueno, listos. -Natacha volvió a darle play al video.
Se sentaron muy derechitos, uno al lado del otro, en una mano tenían el vaso, y las otras dos manos se juntaron solas, como si tuvieran vida propia. El video era casi una copia de la escena, ellos dos sentados en el sillón con una copa en la mano y tomados de la otra. Empezaba a hablar Natacha.
“Primero nos aconsejo que se preparen unos buenos tragos, seguro te acordás que en el freezer hay una botella de vodka, hay limón en la heladera, y bueno, el resto ya sabés. Te, nos digo esto, porque no sé en qué estado van a estar cuando estemos mirando esto. Dale pausa. Yo sigo, porque si siguen siendo los mismos que somos ahora seguro que lo primero que hicieron antes de empezar a mirar el video fue eso. Bueno, el tema es así. Se dirigió al Eduardo que estaba al lado de ella. -Primero me cuento yo quién sos vos y después te contás vos quién soy yo ¿te parece? Yo sé cómo hablar conmigo para entenderme.
-Bueno dale.
-Bien. Natacha, ese que está al lado tuyo es Eduardo. Es un científico loco básicamente. Estudio Física e Ingeniería Electrónica y Química entre otras cosas, eso en la Universidad y después de forma autodidacta quién sabe qué más. Cuando lo conocí me sorprendió porque sabía muchísimas más cosas que yo, aparte en profundidad. Como te podrás imaginar cuando conocí alguien con ese cerebro me quedé patitiesa, pero como siempre me imagino lo peor pensé que sería un ególatra gusano egoísta y qué sé yo... Pero otra vez me sorprendió y resulta ser que es el hombre perfecto. Pero... siempre hay un pero. Con el pero sigo después ahora él te tiene que presentar a vos a él. Digo que él se tiene que decir a él quién sos vos. ¿Quedó claro así?
-Sí, igual vamos a entender. O no sé, creo que de cualquier manera en este momento que nos estamos viendo y escuchando no vamos a entender nada. Bueno me toca a mí. Eduardo, esta que está acá, y que está ahí a lado tuyo, es Natacha. Está un poco loca, pero bien. Quiero decir, no entra en ningún molde. Tiene la capacidad de no dejar que su mente sea limitada por nada ni por nadie, es muy inteligente y sabe usar esa inteligencia. Tiene conocimientos de muchas cosas, más que yo, aunque como ella dijo, yo profundizo en cada cosa. Ella lo que no sabe lo deduce y después busca, para confirmar o refutar sus deducciones. Es una mente brillante. Y yo también al principio pensé que sería una psicópata asesina o algo por el estilo, vos sabés bien de qué hablo. Pero resultó ser la mujer más dulce del mundo, compañera, es esa mujer con la que vos soñaste tantos años. Y además como podrás observar está buena. Ah... no somos pareja. Si pareciera que cada uno está enamorado del otro, pero no. Sentimos admiración profesional y personal.
-Mentira. La verdad es que yo estoy loca por él hace un montón pero el perejil este no se puede olvidar de una maldita psicópata que lo está psicopateando hace casi un año.
-Bueno, tampoco es tan así.
-No nos vamos a poner a discutir ahora. –Se notó un corte y un cambio de escena, estaban de nuevo los dos sentados pero cambiados de lugar, y con un estado de ánimo distinto, como divertidos.
-Seguimos. Lo que pasó es lo siguiente. Entre tantas habilidades que tiene acá nuestro amigo Eduardo, una de ellas es la combinación de conocimientos. También sabe de psicología y neurología. Para hacerla corta, el asunto es que hoy doce de noviembre terminó de preparar una droga, que según la teoría, debería funcionar de la siguiente manera. Una vez que tomemos las pastillas vamos a encender este interruptor, nos va a mandar una descarga eléctrica mínima al cerebro. “
La imagen de Natacha mostró su nuca, donde tenía un electrodo que estaba conectado a una cajita que tenía en el bolsillo del pantalón. En la escena fuera del video Eduardo y Natacha se miraron y encontraron en ellos el mismo dispositivo conectado, como en el video.
-Este dispositivo, actuando en forma conjunta con la droga que diseñé -siguió Eduardo con la explicación -debería actuar como un juego de video, o realidad virtual prediseñada, que se manifestaría dentro de sus mentes. Para nosotros, ustedes, va a ser como si cada una de las cosas que ven y pasan fueran totalmente reales, incluso esto que estamos haciendo ahora lo vamos a olvidar, y vamos a olvidar que nos conocemos y todo eso. Este efecto es temporal, porque estamos borrando para atrás, pero para cuando se pase totalmente el efecto de la droga y desconecten el aparato, de a poco van a ir recordando todo. Lo que es muy importante en este momento es que no se olviden de todo lo que pasaron mientras estuvieron soñando. El experimento consistía en meternos en una realidad prediseñada con algunas circunstancias y ver cómo actuaba cada uno. Y ver si en algún momento de lo que sea que fuera pasando, volvíamos a encontrarnos. Y quién de los dos, iba a quién.
-Está prediseñado que una de las alternativas para que vaya Natacha sea la costa uruguaya, y yo al sur pero también en la costa. También es un experimento que puede servir para tratar estrés post traumático. Bueno todo eso lo vamos a saber, cuando ustedes nos estemos viendo. Este experimento empieza hoy 13 de noviembre a las cero hora. O sea, la noche del 12 al 13. Debería durar el efecto aproximadamente veinte horas, y dentro de la realidad virtual, no sabemos, eso depende de cada uno. Es un poco loco, porque el efecto de las pastillas se termina en veinte horas, y la realidad en la que van a estar insertos tiene un pre-diseño, pero todo lo demás, va a ser decisión de ustedes, por lo que nosotros no sabemos qué va a pasar, qué van a hacer, y si se van a encontrar o no. Bueno eso es todo, desconéctense los aparatitos, y descansen. De a poco van a recordar todo. Todo lo que vivieron en su fantasía no se lo van a olvidar, por lo menos lo más importante. Una cosa, acomódense como para dormir, porque el vodka está cargado, y en más o menos media hora no se van a poder tener en pié. Mañana cuando se despierten van a recordar todo, y ahí se van a tener que poner a trabajar.
El video terminó allí. Desconectaron los aparatitos que tenían. Se quedaron mirando por un rato. Alguna que otra imagen del momento cuando grabaron el video llegaba a sus mentes.
-Te acordás cuando cortamos. En esa parte que hay una pausa, empezamos a pelear y después vos dijiste un chiste y nos cagamos de risa. -Dijo Eduardo.
-Sí, algo me acuerdo, pero muy así. –Natacha se levantó, pero se mareó y volvió a sentarse. -Guau, creo que mejor nos vamos a acostar, porque estos dos hijos de puta nos drogaron mal. Para mí la bruja es ella, él es un pobre...
-Un pobre pelotudo... claro...
Como pudieron se levantaron del sillón y se fueron a acostar.
Un rayo de sol le pegaba justo en el ojo. Se dio vuelta con cuidado porque no quería despertar a Eduardo. Cuando el sol ya no estaba sobre su ojo lo abrió para ver cómo estaba ubicada, no se acordaba de que lado de la cama estaba y quería ver si tenía espacio. Pero no estaba en su cama, en su departamento, y al lado de ella no había nadie.
Estaba en la reposera, afuera de su casa en la playa, mirando el mar. Y a lo lejos se veía una columna de humo. Confundida se levantó. Entró a la casa, y buscó alguna huella del paso de Eduardo, pero se acordó del barco y salió de nuevo. Dio algunas vueltas más, confundida, sin entender nada de lo que estaba pasando. Se sentó de nuevo en la reposera para calmarse y aquietar su mente. ¿Fue todo un sueño? Pero el humo. Miró de nuevo al horizonte, ahí estaba la columna de humo. Fue a buscar los binoculares y vio que era otro incendio como tantos que vio en el transcurso de los días.
Evidentemente antes de quedarse dormida logró ver el humo y soñó con eso. Se sintió triste y profundamente sola. Todo fue producto de su inconsciente. A través de un sueño dejó salir la sensación de soledad que hacía mucho tiempo que sentía. Todos esos años era solamente preocuparse por sobrevivir, sin tiempo para analizar lo que le pasaba por la cabeza, ahora que se ponía todo más tranquilo y que entraba en una especie de rutina, su cabeza dejaba salir lo que estaba pasándole. Se levantó y fue a prepararse algo de comer. La invadía una sensación rara, además del sueño, le faltaba algo. Sentía inquietud. Hasta ese momento, no se cuestionaba lo que le tocaba vivir, era una realidad absoluta, pero después de un sueño tan vívido, era como que no podía saber a ciencia cierta si todo lo que le pasaba era real. ¿Cómo saber si no estaba soñando? Se tocó la cabeza, en dónde tenía puesto el electrodo. Y tenía un electrodo, el cable la llevó a encontrar la cajita dentro del bolsillo de su pantalón.
Cuando se desconectó, se encontró de nuevo en su departamento, pero estaba sola. Buscó en el cajón, la cajita estaba, y adentro el pendrive. Lo conectó a la PC. En la imagen aparecía sola. Y se escuchó.
-No sé si va a funcionar esto. Por cómo intenté programar el dispositivo, si estás viendo esto significa que algo falló, y estás mirando el video antes de tiempo. Sino estarías mirando el otro video, el que está en la PC. Bueno, el video anterior que viste con Eduardo explica todo el experimento. Pero pasó que después de unos días de volver los dos a esta realidad, hubo un accidente. Eduardo murió. En algunas horas vas a recordar todo, y el dolor insoportable va a volver. Hay cinco archivos en la carpeta. Programas que explican la programación que hice, a ver si lo podes arreglar. Porque la única forma de sobrevivir a tanto dolor es entrando a una realidad alternativa. Por eso mi intento era volver a la casa de la playa pero en un momento anterior a encontrarlo. No sé si va a servir de algo o no, pero no sé qué más hacer. No puedo seguir viviendo así.
El video terminaba allí. Se fue a buscar la botella de vodka, estaba el en freezer, el limón en la heladera, y un vaso. Se preparó un trago, para dormir. Lo tomó tranquila. Y se fue a acostar. Sintió que la sacudían. Era Eduardo, estaban en su departamento. El departamento de él... ¿Pero cómo sabía que era el departamento de él? Porque ella lo conocía, su mente empezó a aclararse. Claro, ahora se acordaba, a Eduardo lo conoció hacia unos meses, estaban saliendo y ella quería probar un ácido pero no quería estar sola... Claro ahora estaba empezando a entender.
-¿Estás bien? -le preguntó él.
-Sí, creo que sí. ¿Cuánto ácido tomé? ¿Cuánto tiempo estuve alucinando? ¿Qué hice?
-Mirá, no sé si alucinaste algo porque te quedaste dormida al toque, y eso que tomaste re poco, ya son más de la una por eso te vine a despertar porque estaba preocupado. ¿Segura que te sentís bien?
-Sí, gracias, estoy bien. No sabes fue reloco. Que superviaje que me pegué.
-Contáme, dale ¿Qué alucinaste?
-Te lo cuento, pero esperá porque esto lo voy a escribir, es para un cuento de ciencia ficción. Voy a buscar el grabador.
Salió de la habitación para buscar el grabador y sintió la arena bajo sus pies y le caían gotas en la cara. Parpadeó y estaba en la playa nuevamente. Estaba alucinando. Todo fue una gran alucinación, y pasó de una a otra y volvía a la realidad.
Caminó hasta la playa para mirar el horizonte. No había ninguna columna de humo. Caminó hasta la casa nuevamente, y se preparó la comida.
Evidentemente algo de lo que comió el día anterior estaba haciéndole un efecto inesperado. Tendría que revisar las plantas, no sea cosa que se hayan mezclado con algún tipo de hierba alucinante.
Y ¿quién sería el Eduardo de su sueño? No recordaba haber conocido a alguien así. Por un lado mejor porque si lo hubiera conocido y después se hubiera muerto… no, mejor pensar en otra cosa.
El virus.
Los primeros síntomas eran las alucinaciones.
Cuando la idea golpeó con toda la fuerza a su entendimiento, no pudo mantenerse en pie, quedó sentada en el piso con la mirada perdida.
Mientras tanto, un barco se acercaba a la costa.


10 de agosto de 2014

Recuerdos de la selva


Tengo un juego de sábanas que tiene un estampado de animalitos de la selva. Como todavía no tengo cortinas, y por la ventana entra mucha luz, lo estoy usando de cortina, y los bichitos están supercontentos.
Se la pasan mirando para adentro, viendo las cosas que yo hago, y si se aburren miran para afuera, por la ventana, las cosas que pasan en la calle.
Los escucho matarse de la risa cuando algún acontecimiento lo merece, o sobresaltarse con el tráfico tan descontrolado...
Son las tardes, cuando los veo a todos en babia, suspirando, mirando la puesta de sol con ojos melancólicos como recordando momentos en los que eran libres, en la verdadera selva, pisando la tierra y el pasto, oliendo la naturaleza y sintiendo el sol y el sudor del día en su piel.
Y me da una pena por ellos... porque ahora están atrapados en una tela, de dónde ya no van a poder salir, y de la selva les queda apenas uno que otro dibujo que quiere representar algo que... es imposible.
Cuando les comento lo que siento, que me gustaría poder, de alguna manera volverlos a la selva me miran como extrañados, como que no entienden bien mi razonamiento, intento explicarles mejor, y cuando me entienden, sueltan la carcajada aliviados, y entre risas, como pueden, me explican que la que esta atrapada soy yo, que ellos están ahí para recordarme que hay un afuera, al que yo puedo volver, y que nadie entiende muy bien por qué me quedo siempre encerrada.

15 de mayo de 2014

Desastres del arte

Llenar el espacio con colores que de a poco vayan formando la imagen que surge atrás de mis ojos. Pero cada vez que los cierro para verla, cambia, y tengo que comenzar de nuevo. Espero, busco una solución para poder estampar en el lienzo la mejor imagen de las que existen detras de mis ojos. Me concentro, limpio mi memoria de todo lo futil, espero un instante más, respiro profundo y cierro los ojos. Veo la imagen y trato de grabar en mi memoria cada uno de los detalles. Los abro y empiezo a pintar, no paro, no pestañeo, no respiro. Mi pincel va de la pintura a la tela, frenético...
¿Y acá? ¿Qué había acá?
Ahí me quedé... llegué bastante mas lejos que otras veces, pero el cuadro igualmente quedó sin terminar... y no sé qué hacer...
Estallo de bronca, de impotencia, por no poder terminar un solo cuadro... me esfuerzo, intento por todos los medios pero no hay forma. Ttiro todo, rompo todo, intento destruir de la bronca que tengo los trabajos que durante años intenté terminar... un huracan de furia se desplaza por todo mi estudio, hasta que quedo totalmente exhausto, tirado en el piso al lado de los restos de mis cuadros.
No sé cuánto tiempo pasa hasta que de a poco, me levanto. Respiro, miro el desastre que dejé, y me voy, salgo de ahi... necesito tomar aire.
En el bar están los de siempre, por suerte ellos tienen algo de plata porque yo estoy seco, me invitan una cerveza, y despues otra, les aviso que no tengo un mango pero ellos ya están de gira, así que no les importa y siguen pidiendo una tras otra.
No sé cómo llegue hasta mi casa, no lo recuerdo por la mañana ni despues de estar varias horas buscando la manera de sacarme de encima esta resaca atroz.
Cuando logro rearmarme un poco, me acuerdo del desastre que dejé en el estudio y decido ir a arreglarlo, ya puedo dar por perdida mi esperanza de ser pintor... voy a limpiar, a tirar todo y voy a alquilar el estudio, con eso podré hacer unos mangos para ir sobreviviendo hasta que... qué se yo qué... la vida parece ser esto... que no comprendo y que no disfruto... pero que no te deja ir o deajrla, tenes que estar aca si o sí mirando como te abusa constantemente y te hace sufrir... y no te da opciones de salir, pero tampoco te deja que las construyas... tiene mil y una herramientas para joderte, para mantenerte ahi, en cuclillas, mirando las imagenes que se proyectan en la pared, y cualquier intento por soltarte y salir se convierte en una tortura... porque si, porque la vida es así.
Llego al taller y miro el desastre que deje. Qué lo parió, cuanta guita gastada al pedo, en telas, en pinturas... supongo que lo que queda de pintura lo puedo vender, lo mismo que los pinceles y demas... voy a apartar cada cosa en un lugar, una isla de pinceles, una isla de telas una isla de pinturas, una isla de maderas, a ver de todo este infierno qué puede ser finalmente, útil...
Las telas todas amontonadas... ahi me doy cuenta... al romperlas, tuve la suerte de sacar de alguans las partes que quedaron inconclusas, y me doy cuenta que ese pedazo, así, sin la parte blanca, podría ser una obra acabada... no parece incompleta, todo lo contrario...
Una nueva esperanza se apodera de mi... y empiezo a armar, con todas las telas que fui acumulando a lo largo de estos años un rompecabezas, y encuentro que no es uno solo, son cuatro, en total son cuatro.
Treinta y ocho pinturas incompletas, elaboradas en el transcurso de cinco años, y colocadas de la forma que me van indicando, me muestran la obra que estaba escondida detras de mis ojos y que no podía ver completa... por eso cada vez que los cerraba, cambiaba, porque era otra parte... y mi cerebro, con sus limitaciones no me dejaba comprenderlo.
Los cuatro cuadros, de tres por cinco, cuatro por seis, y siete por uno, están ahora expuestos en Milan. La exposición está dando la vuelta al mundo y es un éxito. Los cuadros fueron comprados por el Louvre y tengo pedidos de distintos museos y coleccionistas privados, pase a ser el artista plástico del momento.
Tanto esplendor, tanto éxito, pasaron varias semanas, y tengo que ponerme a pintar para cumplir con los pedidos.
Llego al estudio, me preparo, y prendo la radio para escuchar, de paso alimento un poco mi ego, porque a cada rato por lo menos una noticia sobre mi obra se escucha... eso me hace bien para seguir...
Cierro los ojos, mismo procedimiento, solo que ahora ya sé que voy por partes. Respiro, me concentro, totda mi atención puesta en los detalles para no olvidarme nada. Y entra por mis oidos mi nombre y en la misma frase la palabra indignación y desastre, y abro los ojos para escuchar qué dicen y me entero que alguien armó el rompecabezas de forma distinta, y reorganizó los cuatro cuadros de forma distinta y eso desató el escándalo.
Y no dice más. No pude comprender qué estaban diciendo, qué imagen se formó al armarlo distinto.
Tengo que saber qué pasó, qué tiene de indignante qué es tan malo.
Vuelvo a mi casa para ver en televisión, algún noticiero alguien tiene que mostrar e informar qué pasó. Cuando enciendo el aparato no necesito buscar, está en todos los canales, el Frankenstein que armaron con mis cuadros... pero al verlo así, es imposible que el orden sea otro... y ese horror era el que estaba detrás de mis ojos... cómo imaginarme que lo que construí era...
Un tiro entró por la ventana y me dio justo en la sien, y atravesó mi cabeza llevándose parte de mi cerebro y todas las imagenes que había detrás de mis ojos... tanta fue la indignación que despertó mi obra.

20 de marzo de 2014

Decí alpiste, porque fuiste...

Primera edición de "Sapos reales en jardines imaginarios":  AGOTADA...
Según como venga la demanda, tal vez, proximamente haya una nueva edición... veremos... por ahora, los que lo tienen atesórenlo, porque no hay mas...

16 de septiembre de 2013

1 de agosto de 2013

Novedad editorial






Ilustración de tapa: Eduardo Scofu





“Sapos reales en jardines imaginarios” nos lleva por caminos familiares y cómodos hasta que, 

de a poco nos internamos en un mundo fantástico del que a veces nos resulta difícil escapar.
La realidad juega con nuestros sentidos transportándonos a esos mundos 

que solamente podemos percibir en los sueños, 
y que a medida que nos despertamos se nos escapan 
y se vuelven imposibles de recordar.
Pero la sensación, a veces adormecida, 

salta a nuestra conciencia por una palabra, 
un olor, un cuento...
desafiándonos a recordar los detalles de ese sueño...
tentándonos con promesas de verdades absolutas...
obsesionándonos...
y si los dejamos, 

llevándonos a la locura.


Para estar al tanto de los lugares donde conseguir el libro https://www.facebook.com/SaposRealesEnJardinesImaginarios?ref=hl o en el blog www.saposreales.blogspot.com


El libro tiene su versión digital, que lo pueden pedir por mail.


Pueden encontrar "Sapos reales en jardines imaginarios" en el kiosco de revistas de Corrientes 3789, frente a Café Bar El Símbolo, y de paso se toman algo.
El kiosco está abierto a la tarde, cualquier cosa preguntan en El Símbolo por el kiosco o por el libro, pueden tener suerte y me encuentran a mi y de paso les autografío el libro...
También lo pueden conseguir en la librería Patria Grande en Rivadavia 6369.
También está la posibilidad que se los envíe por correo, el pago mediante deposito en mi cuenta, para esto me contactan por privado y arreglamos, el mail de contacto es milenegra35@gmail.com


29 de julio de 2013

Críticas y página en Feibu

Cristina Adrover hizo una crítica de mi libro que me arrancó más de un lagrimón... por eso quiero compartirla con todos... además me dejó ancha como galleta en el agua...

"Milena....como siempre, me sorprendiste con tus relatos...El libro me
llegó esta tarde...
Me reí muchísimo con Cambalache y Mi planta de marihuana...La lección de
piano...cuánta creatividad...
Vislumbro retazos de tu vida en Solamente una mañana y en Salto al
vacío...puras inferencias mías...me encantó ese solazarse en la receta
con tantos detalles y cada movimiento de la protagonista para
proporcionarse ese único mañana...convertido en momento eterno y fugaz
al mismo tiempo...
Y el final de Ironías del destino...tan imprevisto, tan Lorna Milena...
Discrepancias térmicas me llevó (porque escucho a menudo estos
comentarios que suelen darse en esos espacios) a una oficina en la
administración pública donde no pueden ponerse de acuerdo con el tema de
la temperatura...tan escueto pero tan logrado...
Hasta ahí llegué...me picó el "bichito" (el que se comía la planta de
marihuana) y tengo ganas de seguir leyendo...
Nena...seguí escribiendo...tenés un estilo muy logrado...donde la
sorpresa te toma por asalto...es encantador...
Congratulaciones y espero que la edición se termine rápido así podés
encarar otra...
Besos y felicitaciones de corazón...
cris
Un viaje de 1000 km. comienza dando el primero paso..."

Y para que no quedara dudas sigue:

"Cuántas sensaciones y sentimientos diferentes con cada cuento...
El terror en Triángulo sangriento...¿de quién es el epígrafe?
La huída hacia la salvación en Hasta la vista baby...qué recurso maravilloso elegiste....se parece mucho a un sueño que tuve alguna vez...sueño catártico...cuando lo escribiste ¿actuó de esa manera? algunas veces, se escribe para espantar fantasmas...y nos escurrimos por las palabras hasta llegar a la serenidad anhelada...
Ideas peligrosas...mmmmmmm...esos "pájaros" y esos "peces"...a veces una se mete en cada brete!!!
"¡¡Hola mar!! ........¡¡¡Ooolaaaaaaaaa!!!"... genial!!!...
Y los cuentos con la arena...todo un "personaje"... avasallante...devorador...
Asfixiante la cinta y sin embargo, poder salir...
Efectivamente, "fue una larga caminata"...
Como la que debés haber recorrido en tu escritura...
Milena...sugiero su lectura a toda persona que quiera acercarse a descubrir tantos recursos creativos como los que hay en tus Sapos reales en jardines imaginarios...Me encanta acercarme a la lectura de escritores y escritoras noveles que logran hacerlo contra viento y marea aunque las condiciones externas no les sean las más favorables...eso habla de una vocación que se juega para llegar a su objetivo aún en las dificultades...todo un desafío...l*s admiro...te admiro chiquita...y seguramente, vas por más...si me permitís una sugerencia: no abandones nunca una pasión...
beso tu frente"

No es alucinante que te digan algo así??


Para estar al tanto de las novedades los sapos tienen pagina de Feibu...

 https://www.facebook.com/SaposRealesEnJardinesImaginarios?ref=hl

25 de julio de 2013

Donde encontrar el libro

A partir de hoy tambien pueden adquirir "Sapos reales en jardines imaginarios" en el kiosco de revistas de Corrientes 3789, frente a Cafe Bar El Simbolo, y de paso se toman algo.
El kiosco está abierto a la tarde, cualquier cosa preguntan en El Simbolo por el kiosco o por el libro, pueden tener suerte y me encuentran a mi y de paso les autografío el libro...
También lo pueden conseguir como ya les dije en la librería Patria Grande en  Rivadavia 6369.
Si por algún motivo no lo encuentran me avisan, porque también está la posibilidad que se los envíe por correo, el pago mediante deposito en mi cuenta, para esto me contactan por privado y arreglamos.
Así que ya saben...

22 de julio de 2013

Sexoficina

Me rozó el dedo, fue sin querer, pero me hizo temblar el piso.
El calorcito de su piel... y eso solamente con un roce de su dedo. Si me llega a tocar, con intención... me derrito completamente.
Yo no sé por qué me produce esta sensación... será lo que llaman química...
Ahora se me acerca, me habla al oído... irradia... no sé qué pero me enloquece...
Tratá de concentrarte... Lo veo alejarse, qué lindo que es... ese cuerpo...
Bueno, yo tenía que completar esto para pasarlo... ahí viene de nuevo me hace un chiste se ríe... me está contando algo... esa voz... logra desarmarme... me encanta la voz que tiene... se ríe y me sigue contando...
Él no sabe, pero ésta es mi última semana en la oficina, re estructuración o lo que sea que pusieron de excusa para decirme que van a prescindir de mis servicios... y no pienso irme sin darle su merecido.
Durante los últimos meses me estuvo provocando, de forma muy sutil, pero me estuvo provocando y yo me comporté como una dama, porque es el marido de la jefa, y no me gustan los kilombos de oficina. Pero ahora...
Ya encontré la excusa que necesitaba, hay que ir a buscar biblioratos al sótano, donde está el archivo. De paso llevamos todas estas carpetas que son del mes pasado ¿me ayudas?
Cargamos el carrito y allá vamos.
Para entrar en el ascensor, primero va el carrito y después él, yo quedo pegada a él, y esta vez no bajo la vista.
Lo miro a los ojos, y sus ojos juguetones me miran fijo, me miran los labios, y me miran los ojos... me está provocando, y esta vez lo sigo, lo miro a los ojos le miro los labios, levanto la mano y le retiro una pelusa inexistente del labio inferior, ese labio inferior carnoso que me vuelve loca...
Llegamos, la puerta del ascensor se abre, justo cuando nos habíamos acercado hasta casi rozar... pero el ascensor es llamado de otro piso, tenemos que bajarnos, bajar el carrito, y llevarlo al archivo.
Vamos descargando las carpetas. Hay que acomodarlas en el estante de arriba, me subo a la escalera y me las va alcanzando, me da una primero después dos, el peso se me hace difícil de sostener y casi me caigo, pero él me ataja, caen las carpetas y yo quedo en sus brazos, no aguanto más y, despacito, mirándolo fijamente a los ojos me le voy acercando mientras le digo si te beso ahora nada volverá a ser lo mismo, pero no puedo terminar la frase porque sus labios llegan primero a taparme la boca, y me pone un beso que... esos labios, me apropio de su labio inferior tan carnoso que hacía tiempo quería probar y lo saboreo, lo tomo en mi boca y lo degusto... y es tan rico que ahora quiero probar el otro que tiene un sabor igual de rico y mi lengua los recorre y siento como mis labios se pierden en su boca por un momento y todo el exterior va perdiendo forma y sentido y lo único que siento son sus manos que me recorren aflojando mi ropa que cae al lado de la suya.
A medida que la ropa cae al piso nuestros cuerpos van perdiendo su forma humana y se van adaptando uno al otro de formas imposibles para el mundo, complementando espacios míos con piel de él sin dejar un solo pliegue de cuerpo libre de la piel del otro, transformándonos en dos masas informes que se acarician y se pegan.
Mi mente se pierde en la necesidad de disfrutarlo a él, de disfrutar de esos besos y esa piel que huele tan bien, y tocarla con mi piel. Se siente tan bien todo lo que nos hacemos.
El tiempo y espacio desaparecen, el gozo mutuo va creciendo hasta llegar a la cima del mundo donde estallan las luces y las sombras, dejándonos tirados en el piso encimados, transpirados y jadeantes...
La realidad empieza a intentar acomodarse en los moldes establecidos, y nosotros volvemos de a poco a tomar forma humana, sin ganas tratamos de levantarnos y acomodarnos la ropa, que parece conspirar a favor de nuestro amor, dificultándonos el vestirnos, pero estamos en el archivo y tenemos que volver a la oficina.
Un beso más, no puedo resistir la necesidad, y ese beso...
Todavía un poco desarmados llegamos a la oficina, y cada uno a su escritorio hasta que casi siento que volví a mi forma original, cuando suena mi teléfono.
La jefa de nuevo, y ahora que me va a decir... no sé... pero si sé qué le contaría yo a ella...
Golpeo la puerta y paso. Ella fue siempre macanuda, aunque me esté despidiendo... por eso me daba no sé qué darle al marido... ahora ya está, me está diciendo algo pero yo sigo medio colgada cuando me llegan las palabras equivocamos y decidimos y presto atención, cosa que me cuesta un montón pero cuando me dice que por el disgusto que me causaron al decirme que me iban a despedir y siendo que reconsideraron la decisión al definirse de forma positiva un negocio que parecía perdido pero logramos un acuerdo y firmamos un contrato por tres años con la compañía, por eso te vamos a seguir necesitando y el aumento que te vamos a dar va a ser de un cuarenta por ciento y vas a reportar directamente a mi marido, que va a ser el encargado de llevar adelante el equipo de trabajo para esto.
Y ahí caigo sobre mis pies y mi mente, consigue comprender en toda su magnitud las palabras que escuchó, y me da la satisfacción de hacerme actuar de la forma adecuada, dibujando una sonrisa profesional en mis labios y emitiendo una frase de agradecimiento por la confianza y por la nueva oportunidad, de lo mas adecuada para las circunstancias, y ayudando a mi cuerpo a levantarse y conducirse afuera de la oficina sin que deje ver ninguna actitud, ni siquiera un gesto, que desentone con los términos de la reunión.
Salgo de la oficina y necesito esconderme por un segundo porque voy a estallar.
Voy al baño, dónde por suerte no hay nadie y me encierro en uno de los privados... y no sé si reírme o llorar o qué hacer...
Y elijo matarme de la risa un buen rato, arreglarme, y una vez recompuesta de tanta emoción toda junta, salgo, vuelvo a mi escritorio donde está mi nuevo jefe que me recibe con una sonrisa mientras me alcanza una carpeta con los papeles que tengo que analizar para empezar con las nuevas tareas asignadas, y me roza con sus dedos, sin querer, pero a mi logra hacerme temblar el piso.

18 de julio de 2013

ALERTAAAAAAAAAAAAAA Canales de distribución

A partir de este momento pueden conseguir "Sapos reales en jardines imaginarios" en la librería "Patria grande" en Rivadavia 6369. Pásense por ahi y llévense un ejemplar.

30 de junio de 2013

Edición digital de los sapos

El libro "Sapos reales en jardines imaginarios" está disponible también en formato digital.
Para adquirirlo comunicarse por mail a milenegra35@gmail.com.

29 de mayo de 2013

Denuncia

Santos Goñi en representación de Milena Caserola y El Asunto, ambas editoriales independientes, acordó con migo la impresión de 50 ejemplares de mi libro "Sapos reales en jardines imaginarios", pero no cumplieron con lo pactado...
Desde la fecha de entrada a imprenta del material, hasta que los libros estuvieran listos, el plazo era de 10 días, máximo. Cuando finalmente recibí libros impresos, ya había pasado mas de un mes de la fecha de entrega, y lo que me dieron fue 20 ejemplares de mi libro pero en vez de figurar mi nombre LORNA MIlena, tenía el nombre LorEna Milena, me rebautizaron... claro en la tapa que figure mal el nombre de la autora... no es lo mejor que puede pasar...
No sólo eso, todas las correcciones que se hicieron no se aplicaron, o sea el archivo que se imprimió era uno de los primeros, sin corregir, y para sumar falta de atención y cuidado por lo hecho, en la contratapa aparece un texto que ni siquiera sé a qué corresponde, dice "tambien te paso el texto final de el luminico camino del ser... la tapa ya la tenes..." todo esto debajo del texto de presentación del libro... Esto se puede ver en las fotos...
Ante este error, Santos Goñi me dijo que se iba a volver a imprimir el libro, y me manda un archivo para hacer la prueba de imprenta.... por lo que después de mas de dos meses dando vueltas, estábamos de nuevo en cero...y resultó que este archivo era uno de los primeros en dónde no se reflejaba nada de lo que ya se había corregido... o sea... se hicieron en el medio cuatro correcciones, pero no se tomaron en cuenta... Evidentemente la atención que le estaban poniendo a este trabajo era nula.
Ante todo esto fue que decidí que no iba a seguir con eso y que quería que me devuelvan el dinero...
¿Qué dinero? cuando hablamos quedamos en que en tenía que pagar por adelantado, una parte para empezar a hablar, otra parte cuando el libro entraba en imprenta y lo último cuando me entregaran los libros... Como llegamos hasta el punto en que el libro entró a la imprenta, yo puse dos terceras partes del costo de la impresión...
Y eso es lo que estoy reclamando... ya pasaron dos semanas y sigo esperando, y estamos en la instancia de prometer y no cumplir, como cuando tenían que entregarme el libro... supuestamente este lunes que pasó me darían una parte del dinero... Como se vio ayer, no puede ser, y siguen excusas, que se van repitiendo a lo largo del tiempo.
Me da mucha bronca porque yo confié en el proyecto de Milena Cacerola y El Asunto, son parte de la FLIA, y todo eso pero evidentemente me equivoqué. Me queda claro que un proyecto independiente por mas que se crea muy antisistema, puede tener arraigado uno de los peores vicios del sistema que es no tener palabra, y no cumplir con lo que se pacta. O sea, cagarse en el otro.