Definición:

Definición:

El cuento fantástico es aquel que,
por la suma de elementos reales y de elementos extraños e inexplicables,
hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural

y deja al lector sumido en la incertidumbre.

9 de mayo de 2011

Ideas peligrosas

Caminando distraídamente por una playa desierta, convertía a su paso, la espuma en pájaros que salían volando como locos.
Él no se daba cuenta porque miraba el horizonte.
Una zona, dónde la acumulación de espuma era importante, hizo que notara esos objetos oscuros que salían disparados hacia el cielo.
Al darse cuenta de lo que pasaba, se rió con ganas. Y esas carcajadas sacaron más pájaros todavía.
Ya era como una nube pequeña que tapaba el sol. Por eso, aunque haciendo un esfuerzo, logró frenar su risa. Se concentró y ya no salieron más pájaros.
Trato de ponerse serio pero le costaba. Metió los pies en el agua para tratar de liberar su energía y dejar de fabricar pájaros de la nada. Una ola lo tocaba y se alejaba llena de peces. Eso se notaría menos. Siguió caminando, con el agua hasta los tobillos.
Sentir ese poquito de agua lo inspiró a nadar.
Se fue metiendo, una ola grande se acercaba, y la aprovechó para zambullirse.
Cuando emergió para respirar, miles de peces plateados eran llevados por el agua. Y rió. Rió con ganas.
Otra ola y su carcajada, crearon millones de peces, más grandes.
Pasada la rompiente nadó, el agua le acariciaba todo el cuerpo y una estela de peces marcaba su camino.
Cuando se alejó de la costa, fue devorado por un cardumen de tiburones que fueron atraídos por los peces que creaba.

15 de diciembre de 2010

Cambalache

Caminando por la calle Charcas una tarde de verano, me encontré con una situación de lo más insólita.
En una esquina había un gnomo, vestido como se visten los gnomos tradicionalmente, discutiendo acaloradamente con una planta de lechuga.
No, no estoy loca, ni fumé nada. Además no era la única que lo veía, porque, así como yo me paré a mirar, había ya unas tres o cuatro personas que, haciendo un circulo alrededor de ellos, miraban intrigados la discusión.
La lechuga le contestaba al gnomo, mientras, daba la sensación, que se paraba en puntas de pié, para poder hablarle más cerca de la cara.
En un momento dado la audiencia empezó a tomar partido. Un señor que parecía una persona muy seria y de bigotes, se acercó a los discutientes y les dijo, con mucha seguridad:
- Lo que dice la señora lechuga es verdad. Usted no tiene derecho a andar por la calle vestido de esa manera. Existen normas de moral y buenas costumbres y por más que el mundo se esté descalabrando por todos lados, uno no puede largarse alegremente a hacer lo que quiere. Su atuendo es un insulto a las personas de bien.
El gnomo se miró, y luego mirando de arriba a abajo al señor, se afirmó sobre sus pies, y sin dudar le lanzó un escupitajo certero, que fue a parar al ojo derecho del señor.
La lechuga que hasta ese momento se había mantenido callada, se lanzó contra el gnomo tratando infructuosamente de golpearlo, pero sus hojas eran bastante cortitas, y no tenían fuerza, por lo que más parecía acariciarlo que golpearlo.
Viendo la situación que se descontrolaba una señorita con guardapolvo de maestra jardinera, se acercó y tomó suavemente  la lechuga,  la apoyó en el suelo y trató de disuadirlos.
- Por favor, con la violencia no se llega a ningún lado. Señor, lo que usted dice es un poco autoritario ¿no le parece? Cada uno es libre de vestirse como quiere, además seguramente ese traje es típico de los gnomos, hay que aceptar otras culturas.
- A mi no me importa cómo se vista este desgraciado.- Dijo la lechuga, furiosa como nadie que haya visto en mi vida.- Ustedes agarraron la discusión empezada, el problema es que este... este asesino, se comió a toda mi familia en un asado que hicieron en su casa, y yo no le voy a perdonar la vida tan fácilmente. No tengo la fuerza física suficiente para matarlo con mis propias manos.- Dijo mirándose las hojas como si fueran garras.- Pero tengo la fuerza de voluntad necesaria para joderle la vida de tal manera que va a terminar suicidándose.
Todos nos quedamos estupefactos ante la declaración de la lechuga, porque quien más quien menos en algún momento se comió una rica ensalada de fresca lechuga, con algún tomate o quien sabe qué variedad de frutas y hojas. Y de más está decir que un nudo de culpa se nos alojó, por unos instantes en el estómago.
En ese momento, y ante el silencio de todos, se acercó un niño, que llevaba una jaula. Abrió la jaula y de su interior sacó un cobayo, lo acercó a la planta de lechuga que empezó a gritar desesperada pidiendo auxilio.
El cobayo, que parecía muerto de hambre, arremetió contra ella, y se la maducó.
El último en retirarse de la escena fue el gnomo. Por raro que parezca, se quedó paralizado ante la aparición del cobayo, y parecía hasta apenado cuando vio cómo la pobre lechuga iba desapareciendo entre sus fauces.
Una vez que el niño volvió a encerrar el cobayo, y se fue de allí, el gnomo quedó solo, y parecía aturdido, hasta que acomodándose el sombrero, se retiró del lugar silbando  “Cambalache”.

8 de diciembre de 2010

Amor de una noche


Apareció en el Faceboock.
Ella estaba esperando.
En el muro de un contacto en común, escribió una frase descolgada sobre un partido de fútbol, del que hablaban sus amigos.
El picó.
- Vos sí que no sabes nada de fútbol. Necesitas alguien que te explique.– Dijo él.
- Es que no conozco a nadie que pueda explicarme.–Repuso ella.
- Yo puedo explicarte si querés.
- Bueno, dale. ¿Cuándo y dónde?- Ella se reía, sabía que iba a recular, como todos. Una lástima, porque le gustaba mucho ese pibe.
- Si querés ahora mismo, y el mejor lugar es acá, en mi casa, tengo videos de partidos para que veas. Decime dónde estás y te voy a buscar.
- Estoy en Barrio Sur, ¿te animás a venir hasta acá a esta hora?-
Él estaba a más de 30 kilómetros. Tenía que cruzar toda la ciudad, y más.
- Si seguro, decime cómo hago para llegar.
- Tenés que... ¿qué te queda mejor la autopista o por la ruta?
- Mejor dame la dirección y la encuentro con el GPS.
- ¿Tu GPS tiene el mapa de Barrio Sur?
- Si seguro. Decime la dirección.
Ella le dió la dirección, por dársela nomás, porque estaba segura de que la estaba gastando.
- Acá está, ya la ubiqué. En una hora masomenos estoy por allá.
- ¿No querés verificar que esté bien lo que te dice el GPS?
- No, está bien. Preparáte porque en una hora estoy por ahí.
- Bueno dale, te espero.– Esto le terminó de confirmar que era todo una broma, por lo menos se rió un rato, pero qué lastima pensó, le gustaba mucho este muchacho.
Se preparaba para dormir cuando escuchó una bocina, se asomó y era él que venía a buscarla. No entendía nada, pero ante la sorpresa, se largó la carcajada y salió a recibirlo así como estaba, con pijama, pantuflas de garras, y bata de polar; los pelos por cualquier lado.
- Veo que no estás lista.
- ¿Me esperas veinte minutos?
- Si, seguro. Dale andá a cambiarte, que te espero.
Entró cagándose de risa, no lo podía creer. La vida te sorprende, y a veces hasta es posible que de todo salga algo bueno.
En el tiempo previsto logró bañarse, vestirse y peinarse.
- Bueno, listo.
- Te pensaste que no iba a venir, ¿no?
- Si, la verdad que me sorprendiste.
- La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. – Canturreó él.
Todo el trayecto se la pasaron hablando trivialidades, recordando cada tanto las lecciones de fútbol que le tenía preparadas.
Llegaron a la casa de él. Entraron.
Se sentaron frente al televisor, lo encendió y puso un partido que tenía grabado.
Ella lo miró. Se sonrió y le dijo.
- ¿Sabes,  la verdad es que a mi el futlbol no me interesa un carajo?
- Te pensaste que te estaba gastando ¿no? Que no iba a ir a buscarte.
- Si.
- Bueno, a ver. ¿Y querés fumarte algo? Tengo porrito bien rico, de planta.
- ¿Tenés plantas? Si, me encanta, me tenés que mostrar las plantas.
- Están en el balcón, vamos que te las muestro y fumamos afuera, está linda la noche. De paso tomamos algo.
Salieron al balcón y ella quedó deslumbrada con la vista. Era un piso alto, y se veía el río a lo lejos. Una hermosa noche.
- Che que vista alucinante que tenés acá.
Empezaron a fumar y hablaron un poco del paisaje, y del río, y de la luna que salía.
- ¿Tenés frío?
- Si, un poquito.
El se acercó y la abrazó, ella apoyó su espalda en el pecho de el y se arrebujo en sus brazos.
- ¿Así está mejor?
- Si, así está perfecto.
- Me imagino que te diste cuenta que mi idea no era hablar de fútbol ¿no?- Dijo él.
- Si, me di cuenta.- Dijo ella.
- Si te diste cuenta entonces infiero que vos querías venir igual, y que sabías que no era a hablar de fútbol.
- Exactamente.
- Lo que estoy seguro que no sabes es que mi idea no es solamente una noche de pasión, la verdad es que me gustas mucho. Quiero conocerte y quiero que me conozcas.
- Es verdad eso no lo sabía, pero me encanta la idea. Vos también me gustas mucho.
Se miraron, sus labios se juntaron, en un profundo húmedo y amoroso beso.
El la apoyó contra el balcón y presiono su cuerpo contra el de ella.
Entre tanta pasión, ninguno de los dos notó que la baranda estaba floja, se soltó y cayó con los dos, todavía abrazados, al vació.

15 de noviembre de 2010

Esta vida se está poniendo demasiado difícil

Parecería que no, pero mirando las huellas que dejé,
te vas a dar cuenta de que es verdad.
Lo hice yo.
Mirá como está todo ¿ves mi zapato? Tiene esa marca que lo distingue.
Ahora seguí la huella de sangre ¿ves?
Esta es mi última huella. Dos o tres para atrás todavía son del mismo tamaño.
Aquella parcial ya es mas grande. Y así siguen creciendo. ¿Lo ves?
Y si ves mas allá, se achican de nuevo, y quedan del mismo tamaño de ahora.
Ahí empezó todo.
Para que me entiendas, tendría que poder explicarte en pocas palabras todo lo que pasó, todo lo que me hizo, son casi tres años, imaginate.
¿Ves todavía no puedo dejar de llorar?
Pero ahora es dolor y bronca, ya no es sólo dolor.
Con decir me traicionó, no alcanza. No expresa toda la situación. El mismo hecho de que la traición sea algo tan común, o sea, mostró que no es más que un cascote cualquiera, y yo me creí que era alguien distinto ¿se entiende lo que trato de decir?
Pensar que es alguien especial, con quién realmente te entendés, y es todo mentira.
Sumale a eso, que durante todo este tiempo se comportó como un celoso patológico, y miles de veces, sin que hubiera ninguna razón aparente, se ponía hecho un basilisco.
La sonrisa que yo tenía en el corazón, se transformaba en un segundo, en un tajo sangrante. Y yo no tenía la mas puta idea de por qué.
Y después de por ahí un día o dos, me decía lo que realmente pasaba, ¿y sabés qué era? que se creía que yo miré a un tipo en el colectivo. Si, él se alucinó que yo miré a un tipo en el colectivo, entonces se puso como loco, me dijo cualquier cosa, y yo ni siquiera sabía de qué tipo estaba hablando.
Las primeras veces que pasó, yo me quedaba totalmente estupefacta, no podía creerlo. Por suerte... ¿por suerte? ... Bueno, no sé, el asunto es que con el tiempo, ya le cacé la onda, y sabía por qué se ponía así.
¿Y sabes cómo terminó todo? Casi cinco meses, o más, mientras todavía estábamos juntos, él estaba saliendo con otra mina. 
Ira, dolor, indignación, creo que en estos últimos tiempos pude conocer todos los matices del dolor, porque no es dolor y ya. Resulta que está lleno de matices el dolor. Te deseo que nunca los conozcas. Es feo. Te destruye.
Y para sumar a todo, resulta que hace algún tiempo que yo sospechaba que había otra, claro, no quería quedarme con lo que yo pensaba y cortar, porque él me lo negaba. Pasó miles de veces que se iba, todos los días, salía, y me decía vengo en un ratito, y llegaba a las 3, 4, 5 de la mañana, hasta una vez, llegó al otro día a las nueve de la noche. 
Y resulta que se iba a ver a esta mina. 
Si, ya sé, fui una pelotuda por creerle.
¿Sabés lo que es, pedirle por favor a alguien que te diga la verdad, por más fulera que sea, porque necesitas saberla? Le pedí por favor, no sé cuántas veces, y siempre me negó todo, y para peor, me decía que me amaba. 
¿Te das cuenta? Me decía que  me amaba, ¿para qué? eso no lo puedo entender...
Si, ya vi, se me empieza a agrandar todo de nuevo, perdón, voy a calmarme un poco.
Y no me voy a poner a contarte todos los maltratos, todas las peleas, todas las cagadas que se mandaba, y después me pedía perdón, y que no lo iba a hacer más, y después otra vez.
Y bueno, pasó lo que tenía que pasar.
Yo no tenía que volver hoy de la casa de mi vieja. Tenía que volver pasado mañana.
Pero necesitaba sacarme la duda, no podía seguir así.
Necesitaba saber la verdad, como se necesita el aire.
No podía seguir con esa ambigüedad adentro, me destrozaba.
Y él no era capaz de cortar con mi sufrimiento.
Volví antes.
Y los encontré juntos.
Fijate ¿ves esta huella? Es de mi pié derecho, cuando entré a la habitación, y fijate, este es el izquierdo, que da el paso. Hay una diferencia de casi 10 centímetros entre uno y otro. Bueno las demás crecieron un poco mas, y se ven mejor por la sangre.
¿El machete? Si, lo agarré de la cocina antes de entrar a la pieza.
Yo sé que es difícil de creer esto, porque ni yo lo puedo creer todavía. Por más que racionalmente veía un montón de indicios para saber que me engañaba, cuando él me decía que no era así, y que me amaba, yo le creía.
¿Podés entender eso? Yo le creía. Lo amaba y le creía.
Me arrepiento por la piba, no le tendría que... pero ella se puso adelante para que no le diera el primer machetazo a él. 
Pobre, seguramente a ella también la iba a cagar como me cagó a mi. Por eso ella tiene un corte solo, no quería hacerle nada.
¿Dónde está él? Es ese montón de carne picada... que loco, eso es lo que es ahora. 
Y pensar que ese montón de carne picada me hizo sufrir como loca.

31 de octubre de 2010

Fumado si, fumado no...


Fumado se podrá hacer la revolucion?

Y no, fumado no vas a hacer la revolución, imaginate.
Uh… qué loco revolución - evolución, cambia la r que es la que suena fuerte, la que rompe… que loco… 

Digo, imaginate… eh… 
¿Cómo era?
Ahora no me acuerdo… 
…

Ah… si decía que fumado no vas a hacer la revolución…
Imaginate que te tiren un chocolate….
Mmmmm... todo chocolatoso, duce, rico... ese sabor intenso a chocolate... Y si tiene crocante...


...
 
¿En qué estaba ?

… 
Recién estaba pensando en algo regracioso, ahora se me fue… Bueno sigo escribiendo y así, claro fumado no vas a hacer la revolución. Cuando avanzas hacia el palacio de invierno te ponen un disco de Piazzola. Y chau… a la mierda la revolución.
¿Y este que grita? 

¿Quién es? 
¿A quién le grita? 
A ver, bajo la música a ver a quién le grita… ¿qué pasa?… ¿ahora no grita mas? Qué raro... ¿estaré alucinando?...
Y bueh…Me pongo los auriculares, para no escuchar a los que gritan… y apago acá…
Qué ricos estos … ¿cómo se llaman?? Snikers … mmm …qué ricos…
Lo que decía es que fumado no vas a hacer la revolución.
Y te ponen a Piazzola… y chau… te colgás, y escuchas el violín … y te fuiste un instante… y volvés… es el violín… ¿o la guitarra? acá no hay fuelle… es el violín… 


...

Por eso decía… 

Fumado no vas a hacer la revolución… 
Uh, en esta es el piano… que bárbaro… acá hay fuelle...
Fuelle, piano, contrabajo, punteadocontrabajo que suena a muchos… es distinto… violines… me suena a violines… si violín y fuelle… Impresionante… Acá empieza el fuelle a full se suma el piano después el contrabajo no tan bajo, o violín no tan alto…… y nada mas??? 


Pero te das cuenta… fumado no vas a hacer la revolución…







08-02-2007 Publicado en Indymedia argentina

13 de septiembre de 2010

Antes que cuente diez, dormirá.



La vida a veces tiene situaciones que parecen cerrar en circulo.

Allá por el 86, todavía eran las épocas en las que había que pedir permiso para salir, una amiga me invitó a un recital que hacían en Cemento, Los Redondos. Obviamente tenía muchísimas ganas de ir, por lo que por días y días estuve pensando qué hacer para conseguir el permiso necesario.

Era prácticamente una misión imposible, mis padres/tutores y encargados siempre fueron muy estrictos y la idea que tenían de un recital era la de un lugar lleno de drogadictos, donde te ponían droga en la bebida y que, endrogada, te llevaban por ahí para hacerte quien sabe que cantidad de cosas horribles. No entendían que nadie te la regalaba.

Como no encontraba la forma de conseguir ese permiso, hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar: mentir. Le dije a mis padres que me quedaba a dormir en la casa de mi amiga, que nos juntábamos varias chicas, y qué sé yo qué mas.

Después de advertir a todos los involucrados y de hacer todos los arreglos necesarios, por fin llegó la gran noche del recital, y con mi amiga partimos felices hacia Cemento.

No lo podía creer se estaba cumpliendo mi sueño de ver en vivo a Los Redondos.

Llegamos y estábamos en la cola esperando para entrar y se unieron a nosotros algunos amigos de mi amiga. Entramos todos juntos.

Antes de que empezara el recital fuimos a tomar algo, a ver si nos ponían algo en la bebida. Uno de los amigos de mi amiga, se acerco a ella y le dijo algo al oído, después se acercó a mi y empezamos a hablar.

Era seguidor de Los Redondos hacía tiempo, y era tan fanático de ellos como yo. Hablamos un montón, hasta que en un momento me di cuenta de que estábamos solos, todo el grupo se dispersó y nos dejaron solos.

En ese momento empezaron a apagar las luces porque empezaba el recital. Fuimos hacia adelante, porque queríamos estar en primera fila, bien pegados al escenario. La voz del Indio se desparramaba sobre nosotros, y hacía cosquillas en el estomago, la música era alucinante, y

bailamos y cantamos como locos.

Cuando empezaron los primeros acordes de La bestia Pop, la emoción se desbordó, y para cuando me quise dar cuenta estaba envuelta en los brazos de él, besándolo, él besándome envuelto en mis brazos, y escuchando a cientos de personas diciendo “a brillar mi amor, vamos a brillar mi amor”. Y en el medio de todo ese quilombo, por un momento sentí que brillaba, que brillábamos.

Al final del recital volví a encontrar a mi amiga, pero lo perdí a él.

Y como suele ocurrir, nunca mas lo volví a ver.

Al poco tiempo de esto me fui a vivir sola, ya no toleraba mas tanto control. Los años fueron pasando y la vida también, y me toco un poco de cada cosa como a todos.

Siempre y hasta ahora escuchar a Los Redondos es especial, aunque nunca volví a verlos en vivo.

Con la llegada de las nuevas tecnologías, Internet, y esto de intercambio de archivos, Emule, Soulseek, etc. Siempre que puedo busco música para bajar, y en una de tantas búsquedas me encontré con algo especial. El recital de Cemento del 86, grabado de consola. Lo baje, y lo volví a escuchar, quien sabe después de cuantos años, fue como sentir de nuevo esa noche, las cosquillas en el estomago, y la voz del Indio rayando los oídos, y solas volvieron las sensaciones de aquel beso inolvidable. Y por un instante sentí que volví a brillar.

17 de junio de 2010

Quemarse los pies

Llegó como del mar
con los ojos de una hoguera
feliz y embaucador
me llevó por su vereda
me llenó el corazón
con leyendas de sal
y en los dias que en mí se quedó
fue llenándome de paz.

Le dí todo el amor
de quien se anda con cuidado
pero él quería hurgar
en mis sueños maltratados
me lloró y le conté
que en historias de dos
es preciso quemarse los pies
si uno quiere ver el sol.

Como un quardián
le ví pelear
iba jugándose los sueños
para mi
le quise más
viendo volar
a ese chiquillo con sus juegos
para mi.

Y ahora ya no sé
si creer que todo es falso
amores que viví
con el tiempo fueron barro
hombres tuve y tendré
que me roben el sol
pero yo no renuncio a querer
ni perdono a quien me hirió
pero este corazón
se confunde cada dia
ese hombre como el mar
me acompaña todavía
él se quema los pies
yo le doy cuanto soy
por querer y dejarme la piel
nunca pediré perdón.

Como un guardián
le veo pelear
siempre jugándose los sueños
por mi bien
le quiero más
y echo a volar
como chiquilla con mis juegos para él.



Ana Belén




Cuando alguien ya lo dijo mejor...
Gran duda... ¿existe?...

12 de mayo de 2010

...
...
...
...
...
...
...
¿Por qué estás
hundido en el barro?
¿No te das cuenta de que podés volar?
.
.
.
.
.
.
Milena

13 de febrero de 2010

A veces la vida.

Soledad,
asumida como eterna.
Será así,
seré así.

Destello de un vos que me conmueve,
me enamora un ser,
y me cambia el panorama;
no soy sola, no estoy sola.

Transcurrir plácido de amor y encontrarse,
y conocernos, y gozarnos y sentirnos,
y extasiarnos en un sentimiento de milagro,
por poder ser, juntos.

Hasta que se resquebraja la burbuja que nos cubre,
y se hace incontenible la rotura.
Mis manos no alcanzan para...
Yo, no soy suficiente para...

Todo salta por el aire, se disuelve y pierde.
Solo queda el dolor de lo que pudo ser.
Y no entiendo cómo te vas,
cómo no estás,
si yo todavía te siento acá.

...

Soledad,
asumida como eterna.
Será así,
seré así.

10 de agosto de 2009

La lección del piano

Tengo un piano sobre mi cabeza, amenazando con caer sobre mi, constantemente.
Aunque camine, y gire inesperadamente, sigue ahí arriba, y no encuentro la forma de librarme de él.
Cansada de intentar perderlo, me resigno a su presencia, y dejo de prestarle atención.
Al notar mi indiferencia, deja escapar unas notas graves, como amenazando, y logra que me fije en él nuevamente.
La tensión que acumulo me hace estallar, agarro un hacha y trato de destrozarlo, pero se aleja y no llego a tocarlo.
Mi vida se gasta en mis intentos de sacármelo de encima, pero no puedo encontrar la forma. Me siento en la vereda, harta de la pelea, y lo desafío a que me aplaste.
Indignado por mi calma, comienza a maltratar con música destemplada mis oídos.
No puedo aguantarlo más. Me levanto, salgo corriendo pero no lo pierdo.
A cincuenta metros de donde estoy, veo a un hombre con un piano sobre su cabeza, en sus ojos noto la misma tensión que yo tengo, la ira y la frustración mezcladas. Nos miramos y nos entendemos. Corremos uno hacia el otro, y en el momento que nos cruzamos, su piano choca con el mío y los dos caen, destartalandose contra el piso.
Frenamos, volteamos al mismo tiempo y nos miramos. El alivio que siento lo veo reflejado en su cara, donde se dibuja una sonrisa. Nos presentamos, hablamos, y logramos encontrarnos en ideas, tristezas y alegrías. Caminamos juntos alejándonos de los pianos que creíamos muertos para siempre.
Cuando los perdimos de vista, los pianos se levantan, se acomodan las tablas, y después de saludarse, salen a buscar a sus nuevas ¿víctimas?

12 de febrero de 2009

Mi planta de marihuana, la de naranja lima ya fue.

Tengo una bonita planta de marihuana.
Cuando llegó a mi, era tan solo una pequeña semilla, redonda y lustrosa, que traía en su interior la posibilidad de transformarse en un rico porrito, para degustar a la tarde disfrutando la puesta de sol, y el viento refrescante de la playa.
Como una jardinera hacendosa, seguí estrictamente los pasos para lograr que de esa pequeña semilla, brotara la planta de mis sueños.
El tiempo y el amor brindado rindieron, y al cabo de tres meses tenía una hermosa criatura verde con una fracción del alma de Bob Marley.
La hojas tenían hasta ocho dedos, con la gracia y la elasticidad de un arroyo. Cada tarde, cuando la regaba, la observaba en busca de cualquier defecto, pero no había nada, era una hermosura.
Un día noté una hoja con algunos mordiscos del tamaño de un medio poroto, eso me preocupó, alguna alimaña la estaba lastimando y eso me dolía. Busqué por todos lados pero no encontré al responsable.
Así, cada día se convirtió en una obsesión, la búsqueda del intruso. Hasta que un día lo hallé. Era un insecto feo, con forma prehistórica, pequeño, si, pero con mandíbulas desapasionadas, que mascaba a mi pobre planta como si fuera una lechuga común. Quise sacarlo de ella, no lo pensaba matar, porque no era justo sin juicio previo, además no se condena a muerte a un ser por masticar una planta, ese puede ser su único alimento, y si no tiene una forma alternativa de alimentarse, no es justo matarlo, pero el jodido se resistía, y no despegaba sus patitas de mi pobre planta.
Busqué un palito, lo inserte entre sus patas y mi pobre juana, y con un poco de presión logré despegarlo. Giró su cabeza hacia mi, y me observó con ojos de odio, por eso le hable, y le dije que a mi planta le dolían sus mordiscos, que no era justo con ella, que debía buscar otra forma de alimentarse. Su respuesta me conmovió, me dijo que no podía decir que era mi planta, que las plantas ni nada que tenga vida puede ser poseído por alguien, que no era mía la planta, que era parte de la naturaleza como él, y que ningún daño le hacía, que su saliva la anestesiaba, y que cuando la mordía, ella no sufría. Me contó que en definitiva él era parte de la planta también, que venia con ella en su semilla, y que con sus mordiscos de a poco y con suavidad le enseñaba a ella lo que era la vida y el sufrimiento, pero de una forma tan gradual, que apenas si se daba cuenta. Que para cuando sea adulta, y gracias a él, ella estaría preparada para enfrentar la vida y las tribulaciones que conlleva el vivir.
Me sugirió, que para que pudiera entender perfectamente su verdad, me transformara en él, y así me quedaría tranquila, sabiendo que mi planta no sufría. Un poco escéptica acepté, y al instante lo estaba mirando a su misma altura, y viendo como veía él.
Un conocimiento simple, pero antiquísimo lleno mi mente, y me sentí hermanada a la planta y al bicho. Subimos juntos por sus gajos y ramitas, y él me enseñaba de que manera podía reconocer las hojas mas tiernas. Me mostró como salivarla para que no sintiera dolor, y cuanto era el tiempo que debía esperar para morderla.
El primer bocado fue una explosión de sabor, y de vida, sentí que la planta se entregaba y me transmitía su esencia. Era un intercambio entre tres seres que éramos uno solo, la planta, el bicho y yo. El sol nos acariciaba a los tres y nosotros reíamos y jugábamos, y nos burlábamos del afuera tan grotesco y tan violento.
Parece ser, por lo que me contaron, que cuando llegó la policía y nos encanó a los tres, yo, forma de bicho no tenía, sino que estaba un poco fumada, al bicho, que según me dijo él, cayó por cómplice, nadie lo vió, y a la planta se la llevaron esposada como jefa de una asociación ilícita.
Por suerte el bicho se quedó con migo, porque en esta celda por mas acolchada que esté, y que sea cómoda, estoy sola, y no me gusta, por suerte, él me hace compañía.
De vez en cuando sale, y cuando vuelve me trae un pedacito de una planta que encontró por algún lado, comemos los dos y nos matamos de la risa.
Los que miran por la mirilla de la puerta, se piensan que estoy loca, y no se dan cuenta que soy feliz.

20 de enero de 2009

Adentro mío

Puntos de referencia


Dentro mío hay un universo.
Los átomos que forman mis células, son sistemas planetarios, y galaxias.
Los habitantes de los mundos que me habitan, no conocen mi existencia tal cual es. La idea generalizada es, que yo soy quién los creó.
Para ellos soy Dios.
Claro que hay diferentes visiones sobre mí, me ponen distintos nombres, y cada uno cree que su idea de mí, es la verdad, la única verdad.
Y cada uno, a su manera, tiene razón. Aunque sus miradas son contradictorias.
Es que, yo misma no se quien soy, y mis propias contradicciones me confunden.
Ellos solo perciben una parte, y en esa pequeña parte basan sus creencias.
Mejor, si vieran la totalidad de lo que soy, es probable que no resistan el temor de saberse solos, y a merced del paso del tiempo.




Que sea paranoica, no significa, que no me estén siguiendo...


En el momento del crack, cuando se rompió, escuche esa carcajada.
Otra vez el genio maligno divirtiéndose a costa mía.
Cuelga del techo, lo ves?
A la derecha, arriba....
Se escabulle para que no puedas verlo, y entonces, pienses que estoy loca, pero está ahí.
Siempre está ahí. Cuando no puedo verlo, lo percibo.
¿No me crees?
Prestá atención, porque todos tenemos uno, y cuando algo te sale mal, se caga de risa de vos.
Es que él influye para que las cosas te salgan mal.
Te conoce bien, y sabe te que vas a equivocar.
Nos conocen bien. Tienen paciencia y esperan. En algún momento bajas la guardia, o te cansás. Y ahí es cuando te mandas una macana, para el regocijo de ellos.
Como al mío ya le cacé la onda, se que se va a reír de mí, entonces le gano de mano, y largo una buena carcajada.
Eso lo desconcierta, pierde estabilidad y cae de donde está colgado, es cuando aprovecho y me carcajeo de lo lindo.
Es verdad lo que te digo ¿no me crees?
Miralo, está ahí. ¿Ves como se empieza a reír?
¿Por qué pensas que estoy loca?
¡Mirá! ¡Por favor, en serio, está ahí!
Yo no necesito una inyección, te digo que está ahí...
Miralo al hijo de yuta como se ríe...
... ¿no lo ves?... se ríe...
... miralo... está ahí... en serio... está...

29 de noviembre de 2008

A cada quien, lo que le corresponde

El hombre propone, y...¿Quién dispone?


Los preparativos para el desarrollo del Proyecto, llevaron casi un año. Tiempo suficiente para verificar, que las Obras realizadas, cumplirían su función, y esa zona, en otros momentos pantanosa, no se inundaría bajo ningún concepto.

Desalojaron a los pocos habitantes que allí vivían, en condiciones de extrema pobreza; fue cosa fácil por ser pobres, a nadie le importaban.

Se iniciaron las obras, era el Emprendimiento Inmobiliario mas ambicioso de los últimos veinte años. Era la zona mas cara de la Ciudad. Hasta ahora no se pudo aprovechar, porque un descolgado, de los que nunca faltan, logró declararla Reserva Natural.

Pero con el nuevo Gobierno, ese tipo de ingenuidades quedaban obsoletas. Ahora se estaba Construyendo una Ciudad en serio.

Los Holdings que iniciaron la obra, invirtieron sumas millonarias, pensaban sacar ganancias astronómicas. Tenían casi vendida, la mitad de las mansiones, y departamentos súper lujosos.

La puesta a punto de los terrenos fue una lucha contra el río, que, por supuesto, ganó la mano del hombre, en nombre del progreso.

De nada sirvieron los reclamos de los antiguos pobladores, algunos fueron sobornados con dos mangos, a los otros, los mas intransigentes, los apretaron, amedrentaron, asustaron, y a los pocos que seguían luchando, les armaron causas y los encanaron, o los mataron.

Transcurrido un año mas, y borrados los últimos escollos, el Megaproyecto estuvo terminado
.
Para la inauguración, los festejos fueron gloriosos, algo nunca antes visto. Se gastaron fortunas, para no dejar librado al azar, el mas mínimo detalle.

Cuando la fiesta estaba en su apogeo, un leve viento del sur empezó a soplar.

A medida que transcurría la fiesta, la fuerza del viento se empezó a hacer notar.

Llegado el momento de los fuegos artificiales, se convirtió en una sudestada., que potenciada por la luna llena, formó, a dos kilómetros de la costa, una ola tan grande, que parecía un Tsunami.

Nadie lo vió venir, ni se dio cuenta de nada, hasta que la ola, con toda la fuerza del la Naturaleza, cayó sobre el Megaproyecto, apagando los fuegos artificiales; y provocó la inundación mas grande de los últimos ochenta años. Todo quedó bajo tres meros de agua, las casas mas lujosas, eran grandes y lujosas piletas.

Y los asistentes a la fiesta, debieron ser evacuados por Defensa Civil.

Con el tiempo muchas de las construcciones fueron desmoronándose, no eran, había sido, dela mejor calidad constructiva.

Volvieron de a poco, con el paso del tiempo, animales y plantas a reinstalarse en su antiguo espacio.

Y desde aquella época, ya hace casi cinco años de esto, los propietarios indignados buscan a los responsables de la empresa constructora, para que les devuelvan su dinero.

Pero nadie, absolutamente nadie, saben donde están.






Dulce patito criollo

Cada domingo, pasaba lo mismo. Se despertaba convertido en un patito. Un hermoso y tierno patito amarillo, con su brillante pico anaranjado.

Y, por supuesto, no podía salir de su habitación en todo el día. Por suerte, a la tarde, casi llegando a la noche, su cuerpo empezaba a recuperar su tamaño normal, y perdía casi todas la plumas.

Era una incomodidad terrible, para un militar de su grado, y sus antecedentes, miembro del Ejercito, despertarse cada domingo, siendo un hermoso patito.




El agua que no has de beber, por favor, por tu bien,no la contamines.

El presidente de la compañía Minera Gold Company Ink. & Co., al inaugurar la nueva fase de explotación, en el pueblito El Dorado, en el interior de la Cordillera de los Andes, y para desterrar los rumores sobre la posibilidad de contaminación de las aguas, que según los malintencionados, producía la explotación minera a cielo abierto, tomó un baso de agua, que se extrajo de una canilla, que se alimentaba de un arroyo, y lo bebió ante todos al iniciar su discurso.

A medida que tomaba, se le fue derritiendo la boca, la mandíbula, la garganta, saliendo finalmente un chorrito de agua, por un agujero que se le hizo en el estomago.

Él, nunca se enteró, que una mano anónima, desvió la cañería que tenían conectada a un bidón de agua mineral, y la conectó, de verdad, al arroyo.

7 de noviembre de 2008

Cosita loca llamada amor

Con mucho cuidado conectó los sensores de la supercomputadora, a la sien de su prometida.

Quería detectar sus verdaderos sentimientos, ya que al día siguiente, se casarían. Gracias a unas gotas en su bebida, ella, dormía profundamente.

Quería estar seguro de algo, pues, sus propios sentimientos eran una gran confusión. Al menos, necesitaba conocer qué sentía ella, para, de esta, manera, reprogramarse él, con los mismos sentimientos, así evitaría el sufrimiento innecesario.

Los circuitos zumbaban, o al menos esa era la impresión que daban, al bajar la información de la cabeza de ella hacia el disco rígido. El proceso fue mas corto de lo que esperaba.

Cargó el archivo resultante en el programa y le dió la orden de procesar. En la pantalla, un simulador de osciloscopio dibujaba distintos tipos de ondas, y cambiaba a otra máscara; así por varios minutos; muchos más de los que esperaba.

El programa buscaba información que lo incluyera a él, pero tardaba mucho en listar resultados. A medida que avanzaba, teóricamente, debía ir escribiendo, en un listado, las direcciones de memoria que lo contenían a él. Pero ya tenía analizado una tercera parte del archivo y él no aparecía.

Cuando terminó el proceso, sin la mas mínima pista de que él estuviera en su campo sentimental, pensó que habría algún problema, eso significaba la nada, es decir que él no le causaba a ella ningún tipo de sentimiento, ni bueno, ni malo, ni duda, ni certeza, le era absolutamente indiferente. Y después de casi cinco años de noviazgo, ésto era imposible.
Tendría que reconfigurar la búsqueda, porque evidentemente se equivocó en algo.

Había hecho pruebas de sensibilidad en él mismo, sobre distintos temas frívolos como para poder calibrar los sensores, y que detectaran los sentimientos más ínfimos.

Buscó es sus archivos de prueba, pero algo llamó su atención.

Había un proceso similar al que estaba realizando, pero llevaba su nombre como el origen del archivo de sentimientos. Lo que generó una reprogramación de sentimientos, que llevaba el nombre de ella. Él no fue quien creo esos archivos. Buscó la fecha, y la hora. Ese día él se durmió mas temprano que de costumbre, apenas recordaba algo.

Cuando quiso abrir esos archivos, apareció una ventana que decía::

- Éstos, eran mis sentimientos, antes de ver los tuyos, y de realizar una reprogramación en mi. Yo tampoco quiero sufrir- Lo firmaba ella.

Automáticamente apareció el mismo simulador, pero con otra información, cada segundo tiraba una dirección de memoria dónde aparecía el nombre de él. Ella lo amaba realmente, como pocas veces alguien se animaba a amar.

Pero a continuación, el archivo que se procesó, era el que le extrajo a él. Y no existía en ningún lugar de sus sentimientos el nombre de ella, es decir que ella no le causaba a él ningún tipo de sentimiento, ni bueno, ni malo, ni duda, ni certeza, le era absolutamente indiferente.

Perplejo, se quedó largo rato mirándola como dormía, y la verdad es que, no le despertaba ningún sentimiento. Un poco mas aliviado, apagó todo, desconectó los sensores y la dejó dormir tranquila.

En la nota que le dejó blanqueaba la situación. Nunca la amó, porque en realidad estaba enamorado de su amigo de la infancia, le pedía perdón por todo el tiempo que le hizo perder. Y le decía que se iría a buscar a su verdadero amor.
Obviamente a su verdadero amor nunca lo sometió a este proceso, es que tenía miedo de los resultados. Sabía que no lo podría soportar.

17 de septiembre de 2008

El mensajero

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“Y un día, a través de unos ojos, uno encuentra el camino a casa”
M. C. López
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En la Ciudad de Buenos Aires ocurren cosas que nadie ve. Con un poco de suerte te puede tocar a vos, que te encuentre el pajarito mensajero. Te preguntaras quien es.
Vi un pajarito caminando. Un zorzal. Caminaba por la vereda una mañana de Marzo.
En Av. Díaz Vélez a una cuadra de Parque Centenario. Caminaba dando saltitos al estilo zorzal. Buscaba la dirección donde tenía que entregar su mensaje. Lo difícil era encontrar el dispositivo, cada sitio lo tenía en un lugar diferente.
Caminaba avanzando desde la mitad de cuadra hacia la esquina.
Saltitos, paraba, miraba. Saltitos, paraba, miraba. Andar de pajarito.
Así estuvo hasta llegar a la esquina, dar la vuelta a la manzana y llegar a la mitad de cuadra; un poco más acá.
Mas saltitos, miró; era la dirección. Ahora buscaba el aparatejo.
Miraba, caminaba hacia un lado; miraba, caminaba hacia el otro. Se paró frente a la puerta y observó atentamente cada centímetro de pared.
Tenía que entregar el mensaje en el momento justo, sabía que, cuando el sol proyectara una sombra de la rama de la casuarina, que estaba enfrente, justo en ese adoquín; era el momento en que debía tocar el llamador. Le quedaba tiempo, pero tenía que buscar.
Cada vez que debía entregar un mensaje, sentía la misma ansiedad, en sus manos estaba lograr el encuentro de dos almas que se separaron en el gran desencuentro. El que ocurrió allá por el inicio de los tiempos. Cuando las almas descarnadas todavía vivían de a dos, cada par en una estrella.
Los dioses, como siempre, esos despiadados; les jugaron una mala pasada, las invitaron a todas a la tierra a una gran fiesta de disfraces, envidiaban la unión y la armonía por lo que decidieron poner a prueba el lazo que las unía.
Ninguna sabría que disfraz usaría la otra. Todas llevaban un llamador bidereccional que podían usar para encontrarse, era como un prendedor, que, cuando lo presionaban, resonaba en el interior de ambas un zumbido que las ponía atentas. Así, como locas. Tensas, locas y ansiosas.
Una vez en la tierra todas las almas encarnadas y disfrazadas, y separadas de sus pares, empezaron el baile. Las lentejuelas y mascaras, titilaban bailoteando, al compás de la orquesta.
Un hilo de plata, estalló en el cielo y se desató la tormenta. El brillo de miles de gotas se confundieron con un desastre de lentejuelas y rasos. Todas huyeron para distintos lugares, dispersándose y perdiéndose unas de otras, dejando caer los llamadores.
Quedaron por toda la tierra, solas y perdidas, sin su par y sin saber como volver a su estrella.
Cuando vieron el dolor que causaron, los dioses se sintieron culpables, quisieron arreglar esto, pero como no son piadosos, crearon un Departamento Encargado de Reunir a las Almas Perdidas, y aquí es donde trabaja el pajarito.
Él es el mensajero, cuando descubren uno de los llamadores bidereccionales, el pajarito debe presionarlo en el momento justo para que ambas almas lo escuchen, levanten la vista de lo que están haciendo, y allí, justo allí, frente a frente, unos ojos que se reconocen sin saberlo.
Ya le quedaba poco tiempo al pajarito para encontrar ese aparato. Miraba por aquí, miraba por allá, volaba sobre la puerta, pero no lo veía.
Si no lograba encontrar el llamador, las almas se cruzarían y seguirían de largo sin verse, y pasarían otros miles de años para que se encontraran nuevamente. Era un trabajo muy estresante para un pobre pajarito, se decía a si mismo. Pero en el fondo le gustaba; se sentía bien, unir almas perdidas.
En aquel rincón brilló algo que llamó su atención, apurado, a los saltitos llego hasta el lugar. Era el llamador bidereccional; miró, si, era el momento; si, justo la sombra de esa rama sobre ese adoquín. Presionó.
Un zumbido atravesó el espacio tiempo.
Escuchá.
¿Escuchás?
Parece que te llaman.

6 de septiembre de 2008

Tengamos la cena en paz

Fue un hermoso regalo de cumpleaños. Desde que se mudó que colgaba del techo, la lamparita despojada, y ya era tiempo de cambiarla. Un spot blanco, con tres luces halógenas, con un interruptor graduable, para elegir la intensidad lumínica deseada, distinta para cada momento.

Cuando llegó el momento de instalarla, eligió enfocar cada luz, al lugar que ocuparía cada uno de sus invitados de esa noche, tenía pensado jugarles una broma., como las luces eran móviles, podría cambiar el enfoque cuando quisiera.

Antes de preparar la cena, tuvo tiempo de descansar un rato. Cuando todo estaba casi listo llegaron los invitados. Preparó bebidas, que sirvieron de anticipo a una excelente cena, y a una amistosa charla.

Todavía hoy no recuerda, de qué manera, la alegre charla se fue tornando hostil, hasta la incomodidad. Para cambiar de tema y dejar atrás tanta violencia, se levantó y se dirigió a la perilla de luz, y la encendió , dándole la máxima potencia, así distraería a sus amigos de esa discusión tan horrorosa.

Un rayo enceguecedor surgió de cada spot, y sin que atinara a hacer nada, carbonizó a cada uno de los invitados, terminando con la discusión, y la cena, sin que hubiera lugar para el postre.

4 de septiembre de 2008

Liberación o dependencia

Hasta la vista, baby...

Se encerró en el baño, porque no soportaba mas la discusión. Necesitaba escapar de todo, pero ahí no había salida, salvo que...

Se paró de puntillas, estiro los brazos sobre su cuerpo, y se zambulló en la rejilla del desagüe.

Nunca se imaginó que era tan fácil pasarla y llegar a las tuberías. Una vez allí necesitó unos minutos para orientarse y encontrar la dirección correcta.

Al principio las aguas servidas le produjeron nauseas insoportables, hasta que encontró una salida, y cayó al apestoso río.

Ya era de noche.

Logró ubicarse gracias a las estrellas, y nadó; nadó hasta que sintió que moría, pero siguió, ya no le importaba nada.

Esa misma sensación de deshacerse de si misma, le dio la fuerza que necesitaba para seguir.

Y por la mañana llegó al mar. El sabor salado del agua, la despertó de su letargo y la ayudó a tomar fuerzas para seguir nadando hasta el mediodía. Quería tener la seguridad de estar en el mar.

Era cerca de la una cuando no pudo mas, y se dejó, allí flotar, boca arriba, descansar. La sal la sostenía.

Después que descansó un buen rato, vió pasar sobre ella unos pájaros, se dio cuenta que alguna costa estaría cerca y se volvió.

Llegó hasta la playa. Se recostó sobre la arena, mientras miraba en derredor.

A pocas cuadras había un pueblo. Fue hasta el, busco un teléfono público, y llamó a su casa. Cuando le contestaron dijo:

-Ahora, no me podes lastimar mas. ¡Hasta nunca!

Y colgó, mientras sus labios, que ya casi no recordaban como, dibujaron una sonrisa.

28 de agosto de 2008

Irreconciliables




Discrepancias ideológicas

-Lo que viene de arriba no golpea.- dijo, mientras emprendía nuevamente su camino.
El piano que cayó sobre él, no pensaba lo mismo.




Discrepancias emotivas

Al final, se murió al lado de ella, solo con ella.
Lo estaba vistiendo lentamente después de un baño, él ya no podía.

Durante casi 50 años, se pelearon, casi odiaron, era insoportable.

Y todo ¿para qué?




Discrepancia racional

La galletita peleaba por salir de la boca, de quien escribe, pero no podía. Los dientes poco a poco, iban destrozando su cuerpo.
Luego fue tragada y digerida y su substancia paso a integrar el cuerpo de un hombre que tomó conciencia de su nueva substancia, y se sintió una galletita vencedora que tomaba posesión de un cuerpo con el que liberaría a todas las galletitas del mundo, escribiendo y publicando su historia.




Discrepancias térmicas

Tengo frío; ¿que puedo hacer si siento frío? ¿por qué no entiende que tengo frío?

Ojala sintiera lo mismo que yo, así vería como sufro.

No entiende que tengo frío

¿Por qué quiere apagar la estufa? ¿Otra vez, lo mismo? Yo no lo soporto más.

...

Ahora lo vas a entender, vas a saber lo que es sentir frío.



Otra vez el mar...



Sub-versión

Poco a poco el mar se fue inmovilizando.

Esto, ocurría paralelamente al inicio del movimiento de la arena.

Cuando el oleajearena era el adecuado, me zambullí alegremente.




La piedra en el zapato

Una larga caminata por la arena.

Relajante.

Reconfortante.

Cuando llega de vuelta al hogar, vuelca los zapatos para sacar toda la arena. Pasan los minutos y no deja de salir arena.

Le llega a los tobillos, sigue saliendo arena.

Por mas que tira los zapatos, sigue saliendo arena.

La habitación se llena hasta el techo, la arena lo aplasta y lo ahoga, sigue saliendo arena.

Fue una larga caminata.




Saludos cordiales

Cuando llego a la playa después de tanto tiempo, totalmente emocionada, gritó:

-¡¡¡Hola mar!!!

Y el mar respondió con voz profunda:

-¡¡¡Ooolaaa!!! –

Y una inmensa ola, la arrastró, y la llevo a las profundidades.




Inversión térmica


Los pájaros arrojaban migas y semillitas a los turistas y, se mataban de la risa, al verlos pelear por una migaja.






















4 de agosto de 2008

Suerte


Abrió la puerta con tanta violencia, que la herradura que estaba colgada sobre el marco, se cayó, y se le incrustó en el cráneo.



































31 de julio de 2008

Triángulo sangriento

“Una araña dentro de tu habitación es miedo,
una araña dentro de tu habitación, pero que no sabes donde está,
es ansiedad”

 

 

 

Los estados alterados

Su paciencia llegó al límite. Y estalló. La furia acumulada durante años se salió de cause.

Metió el índice y el pulgar en el bolsillo pequeño del chaleco del traje, y extrajo una masa martillo de 50 kilogramos, que describiendo un circulo casi perfecto por sobre él, se fue a estrellar en la nuca del insoportable.

 

 

La exaltación alterada

No podía contenerse. Parecía que dentro de su cuerpo el alma se hubiera solidificado y peleara por salir. Era una exaltación tal, la que sentía, que no podía contenerse, ni quedarse quieto. Su esqueleto peleaba para salir por su boca.

No había pastillas, ni faso, ni alcohol, ni sexo, ni nada que pudiera darle serenidad. Decía que lo intentaba, pero nadie le creía.

Agobiaba a todos los que estaban a su alrededor con su hiperkinecia.

Hasta que en el momento justo en que la primera parte de su calavera se asomaba por su boca, escapando, sintió un golpe en la nuca que lo obligo a tragar sus propios huesos. Y, casi todo volvió a su lugar.

 

 

La vida alterada, aunque no tanto

El gato los observaba, como lo hizo los últimos diez años. Era esperable que esto terminara así, pensó. Sacudió los bigotes, molesto. Lamió su mano y se limpió una oreja, casi distraído. Volvió a observar la escena. Bostezó. La sangre estaba cerca de tocar su mano peluda, y el charco seguía creciendo.

Con la masa martillo aún colgándole de la mano, el golpeador dio media vuelta y salió, confundido.

El gato, que esperaba desde tiempo atrás este final, dio una última mirada como despidiéndose, y salió por la ventana que dejaron abierta, y fue a instalarse cómodamente en la casa de la esquina.

Allí vivía una mujer sola, que hacía tiempo le pedía que se quedara con ella.


27 de julio de 2008

Pedacitos de ciudad.

Resistencia obrera

Todos los empleados de la oficina de Correos, comenzaron a revolotear sobre sus escritorios, en señal de protesta ante la nueva medida tomada por el Presidente de ENCOTEL (Empresa Nacional de Correos y Telégrafos)

 Respetar las normas

Los vecinos del barrio de Boedo fueron sorprendidos por una bandada de flamencos que decidieron descender y estacionar en sus veredas, sin ningún tipo de permiso municipal.

 Infinitas posibilidades

Un barrio puede verse invadido por decenas de miles de colibríes, de tamaño inferior al normal, o superior. También puede sentirse como envuelto en una frazada, abrigada y somnolienta. O, puede ocurrir, que se encuentre de repente, cubierto por mas de 7 metros de agua, y los vecinos se vean obligados a desarrollar agallas, para poder sobrevivir.

 La fiesta de los trabajadores

Todos los empleados del Banco Citibank, empezaron a imitar los gritos y movimientos de distintas bestias salvajes, en conmemoración del día del animal.

 Capacidad de asombro

Largas piernas les crecieron a los autos, pero el hecho, solo causó asombro. Después salieron dos brazos enormes, uno de cada puerta, y ya empezó a dar miedito. Pero lo que generó realmente pánico, fue cuando la cabina se transformó en una enorme boca y empezó a masticar muy lentamente su contenido.

 La energía que desborda

La maceta era muy chiquita, por eso no se explicaba el tamaño descomunal que adquirió el potus; estuvo afuera nada mas que tres días y ya no podía abrir la puerta por culpa del follaje.

 

26 de julio de 2008

Locura

Otra vez el mismo sueño. 
Estoy encapuchado, me llevan, como si fuera un trapo viejo, y me tiran dentro de la celda. 
Tengo miedo, escucho gritos de dolor, algunos llantos.
En esa primer lucidez del despertar me doy cuenta que estaba soñando de nuevo con esos días.
Ya despierto, pero sin abrir todavía los ojos, siento el frío de mi cama, que no es mi cama, es un piso húmedo y duro, quiero abrir los ojos pero solo hay oscuridad, tengo los ojos vendados y escucho gritos y algunos llantos. 
Otra vez, no.

29 de marzo de 2008

Andando por la playa

La arena caliente. 
Un murmullo de mar adormece los sentidos. 
Los pies se hunden crujiendo. 
Siento la caricia tibia del sol y el viento. 
Y todo el océano para ver. 
En el horizonte 
la arena se hace mar, 
y juega con mis ojos. 
Sigue el juego de mis sentidos, 
se acerca el mar de arena, sigilosamente. 
El viento también trae arena, 
como pequeñas rocas que me golpean. 
El sol, 
reflejado en ellas, 
ya se siente incómodo. 
No me deja ver. 
Y el mar arena, 
a lo lejos, 
crece demasiado. 
Come el paisaje en el horizonte, acercándose. 
Se transforma suavemente en una locura destructora, sin dejar nada a su paso. 
Un aire helado me atraviesa, 
el paseo ya no es agradable, no me gusta. 
La furia del mar arena se me acerca, quiere atraparme. 
Me está persiguiendo un montón de arena enfurecida, y mis piernas corren quejándose. 
En el pecho tengo un martillo neumático que reemplaza al corazón. 
Pierdo la carrera, finalmente el mar de arena me alcanza, cae sobre mí, dejándome suspendida, como flotando en arena y en silencio. 
Respiro dorado, y me asfixio. 
Hay un movimiento, alguien vio lo que pasaba y viene a rescatarme. 
Otro ruido, deben ser dos. 
Cada vez se escuchan mas.
¿Pueden rescatarme desde abajo? 
Son muchos y me rodean. 
Veo algo parecido a una rama, oscura y brillante, como de plástico negro, que se mueve, y se acerca; es una pata, de un insecto gigante, y otra pata, y otra mas, empiezan a rasgar mi cuerpo, y sale sangre, me duele, sacan pedazos de mi carne que son devorados, y casi no queda nada de mi, solamente un hilo de pensamiento, desesperación que abarca todos mis sentidos y no lo puedo soportar, mi cuerpo es dolor que arde y mi mente repleta de miedo oprime mi pecho inexistente que exhala un grito aterrador.
Hasta que ya no hay miedo, ni dolor. Y me elevo.
Luego desciendo, y siento...
 
La arena caliente. 
Un murmullo de mar adormece los sentidos. 
Los pies se hunden crujiendo. 
Siento la caricia tibia del sol y el viento... 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

30 de mayo de 2006

Sueños

Anoche, cuando no podía dormir, y estaba por empezar a escribir, en mi cuaderno encontré esto. Lo escribí el 24 de febrero pasado. Puta che... sueños nada mas...

Anoche te soñé. Todo el verano, te sentía, aunque no estabas ahí. No pude alejarte de mí, por mas que lo intenté. Y anoché te soñé, queriéndome.
Se sintió tan lindo, que hoy me desperté renovada. Me sentí viva, todo cobró sentido y las ganas volvieron.
Me hizo pensar en que, si eso se hiciera una realidad, estaría tan viva, que nada podría pararme. Eso es lo que hace el amor, pero el amor correspondido, el saber querer y que te quieren.
Que linda sensación, sentirme querida por vos.
En fin, espero volver a soñarte, asi mañana mi vida vuelve a tener sentido.

19 de mayo de 2006

Cuando parece que no hay salida


Ese es el momento, parece que no hay salida, ni entrada. Como si una película de nylon, apretara cada cm de piel, y te impidiera expandirte.
Ahí, apenas a unos centímetros de vos, pasa la vida, fluye, nada puede detenerla, si das el paso para estar alli, todo se detiene y empieza a flotar la nada en tu entorno.
Tu aura paraliza todo movimiento, y no hay forma de cambiarlo.
Buscas distintos caminos, buscas ayuda, pero cada cosa que tocas se paraliza, se detiene.
Quedate ahí, sin moverte, no detengas a los demas, soporta tu anomia, pero no la contagies, nadie tiene la culpa de tus pecados. Nadie.

12 de mayo de 2006