Definición:

Definición:

El cuento fantástico es aquel que,
por la suma de elementos reales y de elementos extraños e inexplicables,
hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural

y deja al lector sumido en la incertidumbre.

29 de agosto de 2020

Y se va el tercero

Yo sé que están todes espectantes esperando cuáles son las novedades, así que no les voy a hacer esperar más.
Sale el tercero!!
Si, nuevo libro...
Nuevamente es autoedición, autoimpresión, autoarmado, y autobombo...
La semana que viene empiezo la impresión y distribución.
Así que vayan juntando unos morlacos...
Les presento la nueva tapa...



16 de junio de 2020

Dimensión QK...

Y ¿vos bichito? ¿de dónde saliste?

No te digo yo, estas qks atraviesan portales interdimensionales, a mi no me joden.

Sí, es así.

Yo estoy laburando tranquila, y de repente muevo la mano para allá y de abajo sale una qk, que aparece de la nada, y caminando como si viniera de lejos. Porque no es que estaba parada y arranca, no, viene caminando, y aparece así, en movimiento…

Ya sé que van a pensar que enloquecí por la cuarentena, pero no… a mi me gusta estar en mi casa, no tener que salir, y la cuarentena me dio la excusa que necesitaba.

¡Viste! Ahí se apareció una, la voy a pisar, porque si la dejo salen mil y después…

¡Apa!

¿Qué pasó?

Mierda, sentí como si me hubiera dado una patada de electricidad… maldita qk… ¿a dónde está?

¿Ves lo que te digo? Ahora desapareció…

Y me voy al lavadero, escucho que el lavarropa terminó el ciclo, y voy a colgar todo, antes de que se arrugue.

Me asomo por la ventana porque escucho ruidos en la calle, que con esto de la cuarentena está más que silenciosa.

Y lo que veo me deja perpleja…

La calle está como siempre, pero veo que está lleno de autos circulando, y coches tirados por camellos alados…

Juro que no estoy drogada… pero esto no puede ser real.

Listo, ya está, colapsé por el encierro y no me di cuenta, ahora estoy alucinando…

¿O será algo que tomé?

Alguien se olvidó una pepa, en algún lado y me la puse sin querer…

Ves… si con una pepa puede pasar algo así, que son bichitos visibles, imaginate con un virus que no se ve.

Por eso el tema de los contagios.

Imaginate una situación de contagios, pero en vez de ser un virus lo que se transmite, fueran pepas… interesante esa ciudad.

Pero ahora veo camellos alados que están tirando de carros… no puede ser.

Mejor me voy a ver en la tele si dicen algo…

Ok, ahora si que estamos jodides.

En la tele están discutiendo, mejor dicho argumentando sobre… no, esto si que… pero el zócalo dice “El aumento del 50% a las becas culturales, ¿es suficiente?”

Los camellos alados son más creíbles…

Pero cambio de canal, y me encuentro “Canal filosofía: Hoy materialismo vs. Idealismo.”

Ok, esto no puede ser, voy a ver en internet.

No… no voy a mirar nada en internet.

Voy a salir a la calle…

Creo que ya entiendo lo que está pasando…

Y si, salgo a la calle…

La gente camina tranquila, sin barbijo, se saludan cuando se cruzan.

Ademas de algunos autos y los camellos alados, hay unos vehículos como bicicletas, pero que caminan solas… si, caminan porque tienen piernas… dos piernas adelante y dos atrás, y caminan.

Me doy unas vueltas, y escucho pedazos de conversaciones, hago algunas preguntas lo suficientemente ambiguas para que no se den cuenta de que no entiendo nada, y sigo caminando, me siento en una mesa de bar afuera, y me traen una cerveza, porque si… porque parece que es lo que se usa. Me preguntan si quiero comer algo, y deja la carta. Miro un rato el movimiento y noto que nadie paga nada, se levantan y se van.

Cuando viene el mozo, me hago la extranjera y le pregunto como se paga, y me dice que no, que no se paga porque está todo incluido en el presupuesto, que sabe de algunos países que aún están en la etapa semisalvaje de utilizar dinero, pero que acá no.

Entonces pido comida, pido más cerve, y como, como, como… y bebo.

Es que con esto de la cuarentena, yo no tenía un mango y me quedaba encerrada en casa… no tenía ni para comer, y veía a cientos de chetos pelotudos, por la tele violando la cuarentena.

Pero acá parece que no hay pandemia…

Después de comer y beber, me levante, saludé, y me fui caminando… entré a un supermercado, y por las dudas observé, pero no, evidentemente nadie pagaba, cada uno se llevaba lo que necesitaba… así que me busqué un vino rico, algo para picotear más tarde, y algo dulce, y lo puse todo en una de las bolsas que estaban a disposición, y me encaminé de vuelta para mi casa.

Acomodé todo.

Y empecé a recorrer mi casa mirando los detalles.

Ya me di cuenta, que por pisar a la qk, me traspasé a otra dimensión… así que quiero conocer todo lo que pueda de acá, para…

Pero si hay una casa mía, un mis cosas… entonces la yo que vive acá ¿dónde está?

Pobre piba si fue a parar a mi realidad… la va a pasar para el orto…

Mi casa es casi… igual.

Son detalles los que la hacen diferente.

Miro mails, y papeles, y descubro que acá soy escritora…

Tengo tres libros publicados.

Y parece que andan bien, que gustan.

Todo se está poniendo demasiado bueno para ser real, empiezo a dudar si pasé a otra dimensión, o si estoy muerta… o drogada… eso es lo más seguro. Voy a tener que averiguar qué me endrogó, para poder conseguir más.

Y suena el teléfono… si, suena igual que allá.

¿Y este bombón quien es?

No te puedo creer que acá está…

Hola mi amor, me dice, que cómo estoy… me pregunta si me siento bien porque me escucha rara… que por qué no me dejo ver… y me doy cuenta que es una videollamada, me hago la tonta, y miro el teléfono… ¡Mirá quién es! No te puedo creer que en esta realidad se enteró de que existo… y encima me dice mi amor… naaa… estoy muerta… o dame más drogas…

Si, seguro que quiero verte… dale, vení…

Mirá dior, si esto es un sueño, no seas tan conchudo de despertarme ahora, porque se pudre.

Me baño,

me visto bonita.

Preparo algo para picar…

la bebida fría…

Yo no.

Tocan a la puerta y llega él…

tan lindo como siempre…

un beso…

qué beso…

Pasá, traje algo, que bueno, otro beso…

¿Estás bien? Te escuché rara por teléfono…

Si estoy bien…

A ver dame que esto lo ponemos acá…

Y cayó una qkita del paquete, y automáticamente la pisé…

Y acá estoy… de nuevo… tomándome sola, una birrita, encerrada, porque la cuarentena sigue por otras tres semanas.

Y vos, dior… agradecé que no creo en vos… conchudo.


7 de noviembre de 2019

Como te ven, te tratan.

 


   El virus perfecto.
Pensando como virus, claro.
Porque ¿cuál es la función de un virus?
Expandirse, crecer y multiplicarse, habitar todos los cuerpos posibles.
Y para eso, ¿qué necesita un virus?
No ser detectado, y además… capacidad de saltar a otros, capacidad de contagio.
Este virus, una vez que llegaba a una persona, se acomodaba durante veinticuatro horas.
Pasado un día, ya tenía todo instalado para empezar a contagiar. Si esa persona tosía, o respiraba un poco fuerte sobre alguien, le contagiaba. Y claro, tapándose la boca para toser, el virus se pasaba a la mano, y de su mano… al infinito y más allá.
Y era un virus muy fuerte.
En cualquier superficie, podía vivir hasta setenta y dos horas.
Y, para ser totalmente eficaz, los síntomas se presentaban, recién después de cuarenta y cinco días.
Si, durante cuarenta y cuatro días, la persona infectada iba de aquí para allá dejando huellas, que eran adquiridas por otras personas, que a su vez al día siguiente empezaban a contagiar a otres, y así.
Imaginate.
¿Te lo podes imaginar?
El sujeto 0, creo que le dicen así al primero que se contagia, o el primero que adquiere el virus y de ahí empieza a contagiar a otres, era un...
Imaginemos el escenario.
Un señor muy resfriado, va caminando por el Puente Pueyrredón, entrando a la ciudad autónoma. Pasa un camión, que viene del vertedero de basura más cercano, exhala por el escape los humos que llevan a su vez, quién sabe qué mezcla de cosas que salieron de la basura que pisó hace un rato y, el viento trae una bocanada del baho del riachuelo; todo esto junto lo respira el señor resfriado, y por esas combinaciones que suele lograr la naturaleza, el virus de gripe muta, y adquiere las características del virus que venimos describiendo desde el principio.
Vale la aclaración. Ese señor es ciudadano de CABA, lo que pasa es que cuando cruzó a provincia, se le quedó el auto, y como vive cerca, se cruza caminando para volver a la casa. Porque viste como son algunos, que se ponen jodidos con las personas que vienen del conurba… de pelotudos que son, nomás.
Entonces el señor llega a la casa, hace lo que tiene que hacer para recuperar su auto, y transcurre el resto de su día, como lo hace habitualmente, y que la verdad no debería interesarle a nadie, porque es su vida.
Este señor se llama Esteban Krank, es empleado bancario.
Trabaja en la sucursal Avellaneda del Banco Provincia... (¿Ya escuchan la música incidental? ¿Se escucha el suspenso?)
Es cajero… (Chan!)
El señor Krank, pasadas en este caso, cuarenta y ocho horas, porque es el tiempo que necesitó la nueva mutación, para desarrollar todas sus nuevas características, va a su trabajo, como todos los días. Porque el incidente fue el lunes, cuando iba para trabajar, entonces pasadas cuarenta y ocho horas es miércoles, a las diez de la mañana, la hora que abre el banco y que las cajas empiezan a funcionar. Y, por esas cosas de los paralelismos y coso, entonces justo a las diez, cuando se abre la puerta, se activa el virus y empieza a ser contagioso.
Y esta parte no te la cuento, imaginátela vos. Todo lo que toca, todas las personas con las que habla… el sello de caja, las facturas que te cobró, el papel que te dio para firmar. La taza con la que tomó café. Los billetes… si, los billetes que tocó, ahora el señor billetín también lleva con sigo el virus del señor Krank…
Y el señor billetín, en la caja se manosea con otros señores billetín…
Una señora, dueña de una campo de soja, fue al banco a cambiar unos dólares que tenía en la cuenta, porque se quería comprar algo. No importa qué, eso no es asunto tuyo.
El tema es que justo la atiende el señor Krank.
Ella estaba en Avellaneda porque fue a visitar al hijo, que estudia por ahí, y el banco le queda cerca de la casa del hijo. Tres días después se vuelve para General Villegas, que es dónde tiene los campos, todos sembrados con soja, y para darle mayor suspenso a la cosa, un aditivo que faltaba para hacer que el virus sea colosal.
Como todes sabemos donde hay soja hay agro-químicos… imaginate la combinación entre un agro-químico y un virus, ya de por sí, extraordinario.
Bueno el tema es que la señora Reisen, porque ella se llama Marta Reisen, cuando se bajó del auto, sin querer dejó caer un pañuelito de papel con el que se había limpiado las lágrimas que derramó cuando se despidió del nene… flor de pelotudo el nene, pero no es parte de este relato.
El tema es que nadando en las lágrimas de la señora Reisen, iban unos cuantos hijitos de nuestro virus… y se fueron volando y cayeron en un surco, por donde pasó un avión y los fumigó.
Y para los virus fue como darse un pase de super merca…
Quedaron re locos, pero además los fortaleció… imaginate que de ser virus bebes, con carita de tiernos, se le ponen las cejas negras, casi como una eme, lo ojos se les salen de las órbitas, y entran a sacudirse por todos lados, y de cada uno se estallan tres, como los gremlins cuando los mojan.
Bueno, el viento hace el resto.
Y todo esto es una sola persona que pasó por la caja del señor Krank.
Otra persona que pasó, es un cadete que labura para un despachante de aduana. No sé que cosa de impuestos tuvo que ir a pagar ahí, puteo como nunca porque odia tener que cruzar a la provincia. No sé por qué le molesta tanto, pero en fin, cada loco con su tema.
Diego Damlich, se llama el cadete, después del banco también hizo su vida, ese día no le importa a nadie, al otro día a partir de las doce del mediodía, es cuando nos empieza a importar, fue a la aduana a llevar unos papeles que eran para una carga de un importador de esos que venden en el Once, cosas chinas… desde un taladro a una caja de música, pasando por juegos de vajilla, o destornilladores y linternas. Los papeles que tocó, pasearon por un montón de lados, y en cada lugar dejaron un virus, al punto que, cuando al otro día empezaron a descargar el container en el Once, todos los productos llevaban una muestra del virus, pa repartir.
La encargada del negocio está muy atareada porque necesita poder verificar que le mandaron todo lo que pidió, porque en dos días más viaja a Europa, quiere dejar todo ordenado para no tener kilombos y poder disfrutar de su viaje tranquila, esta vez le tocaba Londres, Brujas, París y Amsterdan, y no quería que la estén llamando a cada rato a romperle la paciencia y las vacaciones. Patricia Stolz venía preparando ese viaje hacía casi un año… de ninguna manera la iban a molestar.
Ahora imaginatela a Patricia, en Ezeiza… todo lo que toca, y quién lo va a tocar después, y a dónde lo va a llevar. Y ahí va en otras manos nuestro virus amigo.
Pero lo del campo no quedó ahí, porque el virus cejudo, recargado, se empezó a esparcir mucho más rápido, porque una vez contagiada una persona, en tan solo una hora, se volvía contagiosa.
Al cabo de quince días, una persona infectada con el virus original se cruzó con otra que tenía el virus cejudo… e intercambiaron virus.
Un virus cejas M, miró a un virus O, hizo un movimiento de cejas, arriba, abajo que conmovió a virus O… y así nació virus MO…
Virus MO sumó las características de ambos, resultado se transmitía a través de la respiración, y de contacto… en definitiva, en veinticinco días se contagió tode el mundo, y todavía nadie había manifestado síntomas, por lo que nadie sabía que estaba infectade.
Y en este punto del relato… une se da cuenta que todes tocamos lo que ya otres tocaron. Todes respiramos el aire que otres expiran, y que, como dice el tango “Vivimos revolcaos en un merengue , y en el mismo lodo, todos manoseaos.”
Ah… la fantasía del individualismo… más de cien años de capitalismo, inculcando el individualismo, y en dos meses un virus te demuestra que es una falacia.
El primero que pidió el día porque estaba enfermo, fue el Señor Krank… esa mañana se sintió raro, no entendía bien qué le pasaba. Veía borroso, le molestaba mucho la luz, le dolía la cabeza, después el dolor se fue transmitiendo a las extremidades.
Llegadas las tres de la tarde no aguantaba más y se fue al hospital. Lo revisaron, le ordenaron una serie de análisis, y esas cosas que te hacen para ver si pueden entender qué cornos le pasa a un paciente. Y si, entre todas estas idas y vueltas y tocadas y todo, el señor Krank iba diseminando virus a lo pavote.
Cuando el médico vio los resultados de laboratorio, lo ingresó, y lo internó en terapia intensiva… los valores eran un desastre, al punto que debería estar muerto.
Una vez internado empezaron las exploraciones en busca de lo que sea que estaba haciendo semejante desastre con el cuerpo del señor Krank. Y no encontraban nada.
Esa noche, el señor Krank durmió mal, profundo, pero con muchas pesadillas, cosas raras que después no podía explicar, porque era ese tipo de pesadillas que son más sensaciones que imágenes, y que se mezclan y es imposible ponerlas en palabras. Pero muy feo todo, se despertó muy angustiado, y a la vez asustado, porque fue el grito de un enfermero que entró a la habitación a hacerle los controles, y el golpe de la bandeja en el piso, lo que lo despertó.
La cara del enfermero expresaba horror y sorpresa, pero debe haber visto el miedo y la angustia en los ojos del señor Krank, porque logró tranquilizarse, un poco, y hablarle.
-¿Qué… quién es usted?
-Soy Esteban Krank. -¿Qué le pasaba a este enfermero? Cuando levantó las manos las sintió y las miró y ahí se dio cuenta.
Tenía la piel amarilla, como la de los Simpsons, y sus manos tenían la forma de...o mejor dicho más que la forma era… bueno las manos parecían de goma inflada, fofas, gordas, y amarillas. Se destapó las piernas y se encontró con dos patas de elefante, parecían pero con pié al estilo humano, eso si, proporcional a lo demás, casi redondos, y amarillos.
Bueno, caos total, en definitiva, el señor Krank se convirtió en un ser que tenía las piernas gordas, el culo gordo, como si fuera un dinosaurio de dibujos animados, la espalda chica, panzón, pelado y el único rasgo que quedó de él, fueron las facciones de su cara. Eso quedó igual, claro que amoldado a una cara gorda y amarilla. Porque sí, era todo amarillo.
Pero se sentía bien. No le dolía nada. Le repitieron los exámenes y gozaba de excelente salud, es más estaba reforzado.
Fue el primero. Como era el paciente 0, la sintomatología apareció antes. Por esas cosas de los virus, para manifestarse en les otres pacientes se tomó un tiempo más, y con eso de las cruzas entre el M y el O, y el MO, que también empezó a cruzarse, se tardó un poco más. Entonces, hubo algunos días de desconcierto con el estado del señor Krank, y de intercambio de información entre médicos y hospitales, y para cuando apareció otre paciente en otro hospital, medio que se sabía y ahí empezaron a alertarse, y cuando cayeron más pacientes… bueno en fin todo eso que se hace ante la posibilidad de una epidemia.
Todo al pedo, porque pasado un tiempo, todo el mundo que se había infectado adquirió el mismo formato que el señor Krank. Mantenían los rasgos de la cara, pero lo demás todo igual, había quienes tenían pito, y quienes tenían rayita… será por eso de la reproducción de la especie. Pero lo loco es que estaba invertido de como era antes. Es decir al señor Krank, le tocó rayita; mientras que a Marta Reisen le tocó pito; al pelotudo del hijo le tocó rayita; a Diego Damlich, también le tocó rayita; y a Patricia Stolz, le tocó pito.
Gran desconcierto, gran.
Por fin empezarían a entender lo que es la diversidad…
Y para sumarle más rareza a todo esto, el tipo de piel que todes portaban era…
Por la piel también se respiraba, por lo que no podían vestirse… las personas que se vestían empezaban a asfixiarse y tenían que ponerse en bolas, o morir.
Entonces todes desnudes, con esos cuerpos similares, y la única forma de distinción entre une y otre son los rasgos faciales…
Lindo kilombo se armó.
Imaginate que sos une de eses muchachites que se pasó media vida en el gym para ser atletique, delgade, bombonaze, esbelte y de repente tenés el formato de Dino, y para peor, todes a tu alrededor son iguales, y ni siquiera podes vestirte, para demostrar con la calidad de tu ropa, que sos mejor que les otres…
Flor de kilombo de desorientades que se armó, porque no había forma de fijar cuál era el status de cada une, todes con el mismo cuerpo, todes en pelotas… y ahora ¿cómo sé cuánto valgo?
Les terapeutas no daban abasto.

28 de julio de 2019

¿Cómo te lo explico?


Adoquines
apilándose en el pecho
cada vez más...
siguen llegando y se acomodan
El adentro inflexible.
Sólo las palabras pueden doler así
palabras que no esperás,
el extrañamiento de escuchar sus risotadas
cuando el filo te corta la carne,
abren hendiduras en tu sentir
Y la dureza que golpea sin pensar en tu dolor.
Andate al carajo,
dan ganas de gritar
y parece que no tenés derecho
siempre aguantar
Y por qué no te haces zurcir.
Hay veces que son las únicas respuestas posibles
cuando se pierde la verdad
Ante la hipocresía,
sólo un mazazo en los dientes,
y curtite.
Así funcionan les adaptades a este sistema del orto.
Solo el tiempo…
Pero ¿y mientras tanto?
¿quién se come tu dolor?
Me la soba…
Escribo para transformar
toda la mierda que me hacen sentir.
Tratar de exteriorizar
para que se vaya.
No sirve sufrir.
Y no me voy a dejar caer…
aunque ganas no me faltan.
Ahora necesitaría endrogarme,
resetearme,
pero no tengo con qué…
otro logro de la gestión Macri.
Ni para faso alcanza.
Las balas que más hieren son las del fuego amigo.
A tomar por culo, dicen…
Deja de ser amigo cuando las balas pican la piel.
Yo no te disparo.
No soy como vos.
Eso me queda.
Yo respeto mi palabra,
porque lleva mis ideas
que siempre hago que coincidan con mi hacer.
Quienes se cagan en las ideas,
terminan cagándosé en todo.
El fin, no justifica los medios.
Nunca.

5 de mayo de 2019

Cuando siento

Congoja


Un perro abandonado me mira,
y en sus ojos veo mi dolor.
Que no es dolor…
sino ausencia,
pero de eso
que no sabía que existe.


Hasta que entendí…
Me di cuenta que me estaba perdiendo algo…
que perdí algo,
porque el tiempo…


Y esa es la ausencia,
que veo
en los ojos
de un perro abandonado,
que me mira.


...




Miedo


Las arañas,
cuando dicen miedo pienso en arañas.
No sé por qué…
Tengo pesadillas con arañas,
son el sustantivo del miedo.
Podría ser otro el coso al que me remita la palabra miedo,
pero no.
Y ¿por qué arañas?
No sé…


...






Increible


¿Yo, llegué hasta aca?
¿estoy respirando este aire?
¿Estoy pisando esta ciudad?
Guau…
Nunca me imagine poder llegar acá…
Mierda que lo deseaba,
claro que lo deseaba,
pero pensé que nunca iba a poder.
Pero estoy acá.
Y me quedo…
Al menos, por unos días…
porque nada bueno puede durar.
No sería vida.
Cuando todo sale bien
empezá a sospechar.
La parca está cerca…
o algo peor.


...




Sísifo


¿Cuál habrá sido
el dios griego al que ofendí?
Porque estoy en los calzones de Sísifo,
y la roca cada día pesa más…
Me gustaría que me responda,
ese dios al que ofendí.
Después de todo
ni siquiera creo que existan los dioses…


...




Invisible, ¿o ciegos?


Pero señor
¿no me ves que estoy acá?
Pedí permiso,
aunque sea.
Odio el centro
y el amontonamiento de alienades,
si, alienades,
encerrades dentro de si mismes,
no ven afuera,
ni a les demás.
Son sólo elles.
Y yo acá,
papando moscas mientras camino.
Obvio que nadie me ve,
por eso me atropellan,
y se enojan.
Y me empujan
mientras me putean.
Chupala, gorila.


...


Aprender a sentir


No te creas que es fácil.
Pasás de no sentir nada…
guiño, guiño…
a sentir un montón de cosas,
guiño guiño es que falta la palabra permitirte…
Ese montón de cosas pueden ser
miedo, alegría, amor,
esperanza, confianza, cariño,
emoción, amor,
ternura, inseguridad, amor…
El problema
es saber cómo se siente cada una,
y sentir que alguna puede ser real…
Imaginate
si de verdad empezás a sentir todo eso.
¿Cómo te lo bancás?
No tenés con qué…
Mucho más facil es seguir
acorazada *


* No, juro que por esta vez no estoy hablando de Acorazado Potemkin.


...


  
Kukas


Te copan la sociedad rural
para comprar libros…
no aprenden más,
y encima te cantan
vamos a volver…
impresentables.
Y la carcajada que nace desde el estómago.
Somos así…
te ves en los ojos del otro, por algún código,
y es una sorisa que te mira
mientras sonreís…
y ya está
ya somos amigues,
aunque no nos veamos nunca más.
Y cada une por su lado
sigue su camino
sonriente
y con el cuore más grande.


...


Demonios


Voy a buscar mis demonios
para exponerlos
y que sean belleza.
Y el primero que encuentro
es la vanidad.
Las ganas de que mi horror,
mi oscuridad,
sea belleza para otres…
creer que mis vísceras
pueden ser belleza
para ojos extraños…
O será la necesidad de expeler tanto…
que estuvo ahí,
siendo rehén
de los putos mandatos
que tanto cuesta extirpar,
por más que te esfuerces…
siempre alguno se cuela por ahí.
Y así salieron,
de la manita de vanidad,
todo el resto de ellos…
sin siquiera nombrarlos…


...
 


Sueño


Y canto la ultima estrofa,
mientras sólo
siento
lo que canto…
me fui,
me meti en la letra
hice cualquiera, porque me fui.
La primer estrofa que tiré
me sigue el tan,
y me contesta la guitarra,
apoyada por el bajo,
y le vuelvo a decir,
y el bajo contesta,
y el piano, le habla a la trompeta...
Y así, hasta que sola
la conversa
fue menguando
y terminó.
Y el silencio,
nadie en la sala
¿respira?


Abro los ojs,
y veo las caras de…
¿Qué les pasa?
Tienen ojos de bambi
mirando
una poronga así de grande.


Y una empieza a aplaudir,
así,
despacio,
y los demás,
la imitan y es un aplauso cerrado y sentido…


Y yo no entiendo nada…
Vine acá a hacer unos coros,
con mucha vergüenza, pero vine.
Siempre soñé con cantar.
Quería ser Coco Taylor.


Y algó me estira,
como si fuera
un cordon atado a mi ombligo
y me lleva a la tierra
de les despiertes,
donde el sueño
terminó.


Y vuelvo a ser
la mudita.


...




Desafío


Dale vida,
dale.
Ya me di cuenta que
solo pensar que esto,
lo que sea,
puede ser
mi peor pesadilla,
para que vos te encargues
de lo necesario
para que sea real.
Entonces te digo
dale,
desafiante,
dame mi nueva peor pesadilla:
tener todo el dinero que necesito
para poder dejar de pensar en él,
dale,
¿por qué no?
Dale,
y siento vacío espiritual,
a pesar de todo.
¡Dale!
Vida,
esa es
de verdad
mi
peor pesadilla.
Ser la escritora apreciada,
pero sentirme sola.
Tener tanto amor
que no necesito pensar en el.
Y tener tanto de todo
que ya ni saber
qué querer
y caer en la apatía…
Dale vida,
no sea puta.
Dame mi peor pesadilla…
Y dejame en paz.


...