Definición:

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El cuento fantástico es aquel que,
por la suma de elementos reales y de elementos extraños e inexplicables,
hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural

y deja al lector sumido en la incertidumbre.

17 de septiembre de 2008

El mensajero

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“Y un día, a través de unos ojos, uno encuentra el camino a casa”
M. C. López
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En la Ciudad de Buenos Aires ocurren cosas que nadie ve. Con un poco de suerte te puede tocar a vos, que te encuentre el pajarito mensajero. Te preguntaras quien es.
Vi un pajarito caminando. Un zorzal. Caminaba por la vereda una mañana de Marzo.
En Av. Díaz Vélez a una cuadra de Parque Centenario. Caminaba dando saltitos al estilo zorzal. Buscaba la dirección donde tenía que entregar su mensaje. Lo difícil era encontrar el dispositivo, cada sitio lo tenía en un lugar diferente.
Caminaba avanzando desde la mitad de cuadra hacia la esquina.
Saltitos, paraba, miraba. Saltitos, paraba, miraba. Andar de pajarito.
Así estuvo hasta llegar a la esquina, dar la vuelta a la manzana y llegar a la mitad de cuadra; un poco más acá.
Mas saltitos, miró; era la dirección. Ahora buscaba el aparatejo.
Miraba, caminaba hacia un lado; miraba, caminaba hacia el otro. Se paró frente a la puerta y observó atentamente cada centímetro de pared.
Tenía que entregar el mensaje en el momento justo, sabía que, cuando el sol proyectara una sombra de la rama de la casuarina, que estaba enfrente, justo en ese adoquín; era el momento en que debía tocar el llamador. Le quedaba tiempo, pero tenía que buscar.
Cada vez que debía entregar un mensaje, sentía la misma ansiedad, en sus manos estaba lograr el encuentro de dos almas que se separaron en el gran desencuentro. El que ocurrió allá por el inicio de los tiempos. Cuando las almas descarnadas todavía vivían de a dos, cada par en una estrella.
Los dioses, como siempre, esos despiadados; les jugaron una mala pasada, las invitaron a todas a la tierra a una gran fiesta de disfraces, envidiaban la unión y la armonía por lo que decidieron poner a prueba el lazo que las unía.
Ninguna sabría que disfraz usaría la otra. Todas llevaban un llamador bidereccional que podían usar para encontrarse, era como un prendedor, que, cuando lo presionaban, resonaba en el interior de ambas un zumbido que las ponía atentas. Así, como locas. Tensas, locas y ansiosas.
Una vez en la tierra todas las almas encarnadas y disfrazadas, y separadas de sus pares, empezaron el baile. Las lentejuelas y mascaras, titilaban bailoteando, al compás de la orquesta.
Un hilo de plata, estalló en el cielo y se desató la tormenta. El brillo de miles de gotas se confundieron con un desastre de lentejuelas y rasos. Todas huyeron para distintos lugares, dispersándose y perdiéndose unas de otras, dejando caer los llamadores.
Quedaron por toda la tierra, solas y perdidas, sin su par y sin saber como volver a su estrella.
Cuando vieron el dolor que causaron, los dioses se sintieron culpables, quisieron arreglar esto, pero como no son piadosos, crearon un Departamento Encargado de Reunir a las Almas Perdidas, y aquí es donde trabaja el pajarito.
Él es el mensajero, cuando descubren uno de los llamadores bidereccionales, el pajarito debe presionarlo en el momento justo para que ambas almas lo escuchen, levanten la vista de lo que están haciendo, y allí, justo allí, frente a frente, unos ojos que se reconocen sin saberlo.
Ya le quedaba poco tiempo al pajarito para encontrar ese aparato. Miraba por aquí, miraba por allá, volaba sobre la puerta, pero no lo veía.
Si no lograba encontrar el llamador, las almas se cruzarían y seguirían de largo sin verse, y pasarían otros miles de años para que se encontraran nuevamente. Era un trabajo muy estresante para un pobre pajarito, se decía a si mismo. Pero en el fondo le gustaba; se sentía bien, unir almas perdidas.
En aquel rincón brilló algo que llamó su atención, apurado, a los saltitos llego hasta el lugar. Era el llamador bidereccional; miró, si, era el momento; si, justo la sombra de esa rama sobre ese adoquín. Presionó.
Un zumbido atravesó el espacio tiempo.
Escuchá.
¿Escuchás?
Parece que te llaman.

6 de septiembre de 2008

Tengamos la cena en paz

Fue un hermoso regalo de cumpleaños. Desde que se mudó que colgaba del techo, la lamparita despojada, y ya era tiempo de cambiarla. Un spot blanco, con tres luces halógenas, con un interruptor graduable, para elegir la intensidad lumínica deseada, distinta para cada momento.

Cuando llegó el momento de instalarla, eligió enfocar cada luz, al lugar que ocuparía cada uno de sus invitados de esa noche, tenía pensado jugarles una broma., como las luces eran móviles, podría cambiar el enfoque cuando quisiera.

Antes de preparar la cena, tuvo tiempo de descansar un rato. Cuando todo estaba casi listo llegaron los invitados. Preparó bebidas, que sirvieron de anticipo a una excelente cena, y a una amistosa charla.

Todavía hoy no recuerda, de qué manera, la alegre charla se fue tornando hostil, hasta la incomodidad. Para cambiar de tema y dejar atrás tanta violencia, se levantó y se dirigió a la perilla de luz, y la encendió , dándole la máxima potencia, así distraería a sus amigos de esa discusión tan horrorosa.

Un rayo enceguecedor surgió de cada spot, y sin que atinara a hacer nada, carbonizó a cada uno de los invitados, terminando con la discusión, y la cena, sin que hubiera lugar para el postre.

4 de septiembre de 2008

Liberación o dependencia

Hasta la vista, baby...

Se encerró en el baño, porque no soportaba mas la discusión. Necesitaba escapar de todo, pero ahí no había salida, salvo que...

Se paró de puntillas, estiro los brazos sobre su cuerpo, y se zambulló en la rejilla del desagüe.

Nunca se imaginó que era tan fácil pasarla y llegar a las tuberías. Una vez allí necesitó unos minutos para orientarse y encontrar la dirección correcta.

Al principio las aguas servidas le produjeron nauseas insoportables, hasta que encontró una salida, y cayó al apestoso río.

Ya era de noche.

Logró ubicarse gracias a las estrellas, y nadó; nadó hasta que sintió que moría, pero siguió, ya no le importaba nada.

Esa misma sensación de deshacerse de si misma, le dio la fuerza que necesitaba para seguir.

Y por la mañana llegó al mar. El sabor salado del agua, la despertó de su letargo y la ayudó a tomar fuerzas para seguir nadando hasta el mediodía. Quería tener la seguridad de estar en el mar.

Era cerca de la una cuando no pudo mas, y se dejó, allí flotar, boca arriba, descansar. La sal la sostenía.

Después que descansó un buen rato, vió pasar sobre ella unos pájaros, se dio cuenta que alguna costa estaría cerca y se volvió.

Llegó hasta la playa. Se recostó sobre la arena, mientras miraba en derredor.

A pocas cuadras había un pueblo. Fue hasta el, busco un teléfono público, y llamó a su casa. Cuando le contestaron dijo:

-Ahora, no me podes lastimar mas. ¡Hasta nunca!

Y colgó, mientras sus labios, que ya casi no recordaban como, dibujaron una sonrisa.

28 de agosto de 2008

Irreconciliables




Discrepancias ideológicas

-Lo que viene de arriba no golpea.- dijo, mientras emprendía nuevamente su camino.
El piano que cayó sobre él, no pensaba lo mismo.




Discrepancias emotivas

Al final, se murió al lado de ella, solo con ella.
Lo estaba vistiendo lentamente después de un baño, él ya no podía.

Durante casi 50 años, se pelearon, casi odiaron, era insoportable.

Y todo ¿para qué?




Discrepancia racional

La galletita peleaba por salir de la boca, de quien escribe, pero no podía. Los dientes poco a poco, iban destrozando su cuerpo.
Luego fue tragada y digerida y su substancia paso a integrar el cuerpo de un hombre que tomó conciencia de su nueva substancia, y se sintió una galletita vencedora que tomaba posesión de un cuerpo con el que liberaría a todas las galletitas del mundo, escribiendo y publicando su historia.




Discrepancias térmicas

Tengo frío; ¿que puedo hacer si siento frío? ¿por qué no entiende que tengo frío?

Ojala sintiera lo mismo que yo, así vería como sufro.

No entiende que tengo frío

¿Por qué quiere apagar la estufa? ¿Otra vez, lo mismo? Yo no lo soporto más.

...

Ahora lo vas a entender, vas a saber lo que es sentir frío.



Otra vez el mar...



Sub-versión

Poco a poco el mar se fue inmovilizando.

Esto, ocurría paralelamente al inicio del movimiento de la arena.

Cuando el oleajearena era el adecuado, me zambullí alegremente.




La piedra en el zapato

Una larga caminata por la arena.

Relajante.

Reconfortante.

Cuando llega de vuelta al hogar, vuelca los zapatos para sacar toda la arena. Pasan los minutos y no deja de salir arena.

Le llega a los tobillos, sigue saliendo arena.

Por mas que tira los zapatos, sigue saliendo arena.

La habitación se llena hasta el techo, la arena lo aplasta y lo ahoga, sigue saliendo arena.

Fue una larga caminata.




Saludos cordiales

Cuando llego a la playa después de tanto tiempo, totalmente emocionada, gritó:

-¡¡¡Hola mar!!!

Y el mar respondió con voz profunda:

-¡¡¡Ooolaaa!!! –

Y una inmensa ola, la arrastró, y la llevo a las profundidades.




Inversión térmica


Los pájaros arrojaban migas y semillitas a los turistas y, se mataban de la risa, al verlos pelear por una migaja.






















4 de agosto de 2008

Suerte


Abrió la puerta con tanta violencia, que la herradura que estaba colgada sobre el marco, se cayó, y se le incrustó en el cráneo.



































31 de julio de 2008

Triángulo sangriento

“Una araña dentro de tu habitación es miedo,
una araña dentro de tu habitación, pero que no sabes donde está,
es ansiedad”

 

 

 

Los estados alterados

Su paciencia llegó al límite. Y estalló. La furia acumulada durante años se salió de cause.

Metió el índice y el pulgar en el bolsillo pequeño del chaleco del traje, y extrajo una masa martillo de 50 kilogramos, que describiendo un circulo casi perfecto por sobre él, se fue a estrellar en la nuca del insoportable.

 

 

La exaltación alterada

No podía contenerse. Parecía que dentro de su cuerpo el alma se hubiera solidificado y peleara por salir. Era una exaltación tal, la que sentía, que no podía contenerse, ni quedarse quieto. Su esqueleto peleaba para salir por su boca.

No había pastillas, ni faso, ni alcohol, ni sexo, ni nada que pudiera darle serenidad. Decía que lo intentaba, pero nadie le creía.

Agobiaba a todos los que estaban a su alrededor con su hiperkinecia.

Hasta que en el momento justo en que la primera parte de su calavera se asomaba por su boca, escapando, sintió un golpe en la nuca que lo obligo a tragar sus propios huesos. Y, casi todo volvió a su lugar.

 

 

La vida alterada, aunque no tanto

El gato los observaba, como lo hizo los últimos diez años. Era esperable que esto terminara así, pensó. Sacudió los bigotes, molesto. Lamió su mano y se limpió una oreja, casi distraído. Volvió a observar la escena. Bostezó. La sangre estaba cerca de tocar su mano peluda, y el charco seguía creciendo.

Con la masa martillo aún colgándole de la mano, el golpeador dio media vuelta y salió, confundido.

El gato, que esperaba desde tiempo atrás este final, dio una última mirada como despidiéndose, y salió por la ventana que dejaron abierta, y fue a instalarse cómodamente en la casa de la esquina.

Allí vivía una mujer sola, que hacía tiempo le pedía que se quedara con ella.


27 de julio de 2008

Pedacitos de ciudad.

Resistencia obrera

Todos los empleados de la oficina de Correos, comenzaron a revolotear sobre sus escritorios, en señal de protesta ante la nueva medida tomada por el Presidente de ENCOTEL (Empresa Nacional de Correos y Telégrafos)

 Respetar las normas

Los vecinos del barrio de Boedo fueron sorprendidos por una bandada de flamencos que decidieron descender y estacionar en sus veredas, sin ningún tipo de permiso municipal.

 Infinitas posibilidades

Un barrio puede verse invadido por decenas de miles de colibríes, de tamaño inferior al normal, o superior. También puede sentirse como envuelto en una frazada, abrigada y somnolienta. O, puede ocurrir, que se encuentre de repente, cubierto por mas de 7 metros de agua, y los vecinos se vean obligados a desarrollar agallas, para poder sobrevivir.

 La fiesta de los trabajadores

Todos los empleados del Banco Citibank, empezaron a imitar los gritos y movimientos de distintas bestias salvajes, en conmemoración del día del animal.

 Capacidad de asombro

Largas piernas les crecieron a los autos, pero el hecho, solo causó asombro. Después salieron dos brazos enormes, uno de cada puerta, y ya empezó a dar miedito. Pero lo que generó realmente pánico, fue cuando la cabina se transformó en una enorme boca y empezó a masticar muy lentamente su contenido.

 La energía que desborda

La maceta era muy chiquita, por eso no se explicaba el tamaño descomunal que adquirió el potus; estuvo afuera nada mas que tres días y ya no podía abrir la puerta por culpa del follaje.

 

26 de julio de 2008

Locura

Otra vez el mismo sueño. 
Estoy encapuchado, me llevan, como si fuera un trapo viejo, y me tiran dentro de la celda. 
Tengo miedo, escucho gritos de dolor, algunos llantos.
En esa primer lucidez del despertar me doy cuenta que estaba soñando de nuevo con esos días.
Ya despierto, pero sin abrir todavía los ojos, siento el frío de mi cama, que no es mi cama, es un piso húmedo y duro, quiero abrir los ojos pero solo hay oscuridad, tengo los ojos vendados y escucho gritos y algunos llantos. 
Otra vez, no.

29 de marzo de 2008

Andando por la playa

La arena caliente. 
Un murmullo de mar adormece los sentidos. 
Los pies se hunden crujiendo. 
Siento la caricia tibia del sol y el viento. 
Y todo el océano para ver. 
En el horizonte 
la arena se hace mar, 
y juega con mis ojos. 
Sigue el juego de mis sentidos, 
se acerca el mar de arena, sigilosamente. 
El viento también trae arena, 
como pequeñas rocas que me golpean. 
El sol, 
reflejado en ellas, 
ya se siente incómodo. 
No me deja ver. 
Y el mar arena, 
a lo lejos, 
crece demasiado. 
Come el paisaje en el horizonte, acercándose. 
Se transforma suavemente en una locura destructora, sin dejar nada a su paso. 
Un aire helado me atraviesa, 
el paseo ya no es agradable, no me gusta. 
La furia del mar arena se me acerca, quiere atraparme. 
Me está persiguiendo un montón de arena enfurecida, y mis piernas corren quejándose. 
En el pecho tengo un martillo neumático que reemplaza al corazón. 
Pierdo la carrera, finalmente el mar de arena me alcanza, cae sobre mí, dejándome suspendida, como flotando en arena y en silencio. 
Respiro dorado, y me asfixio. 
Hay un movimiento, alguien vio lo que pasaba y viene a rescatarme. 
Otro ruido, deben ser dos. 
Cada vez se escuchan mas.
¿Pueden rescatarme desde abajo? 
Son muchos y me rodean. 
Veo algo parecido a una rama, oscura y brillante, como de plástico negro, que se mueve, y se acerca; es una pata, de un insecto gigante, y otra pata, y otra mas, empiezan a rasgar mi cuerpo, y sale sangre, me duele, sacan pedazos de mi carne que son devorados, y casi no queda nada de mi, solamente un hilo de pensamiento, desesperación que abarca todos mis sentidos y no lo puedo soportar, mi cuerpo es dolor que arde y mi mente repleta de miedo oprime mi pecho inexistente que exhala un grito aterrador.
Hasta que ya no hay miedo, ni dolor. Y me elevo.
Luego desciendo, y siento...
 
La arena caliente. 
Un murmullo de mar adormece los sentidos. 
Los pies se hunden crujiendo. 
Siento la caricia tibia del sol y el viento... 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

30 de mayo de 2006

Sueños

Anoche, cuando no podía dormir, y estaba por empezar a escribir, en mi cuaderno encontré esto. Lo escribí el 24 de febrero pasado. Puta che... sueños nada mas...

Anoche te soñé. Todo el verano, te sentía, aunque no estabas ahí. No pude alejarte de mí, por mas que lo intenté. Y anoché te soñé, queriéndome.
Se sintió tan lindo, que hoy me desperté renovada. Me sentí viva, todo cobró sentido y las ganas volvieron.
Me hizo pensar en que, si eso se hiciera una realidad, estaría tan viva, que nada podría pararme. Eso es lo que hace el amor, pero el amor correspondido, el saber querer y que te quieren.
Que linda sensación, sentirme querida por vos.
En fin, espero volver a soñarte, asi mañana mi vida vuelve a tener sentido.

19 de mayo de 2006

Cuando parece que no hay salida


Ese es el momento, parece que no hay salida, ni entrada. Como si una película de nylon, apretara cada cm de piel, y te impidiera expandirte.
Ahí, apenas a unos centímetros de vos, pasa la vida, fluye, nada puede detenerla, si das el paso para estar alli, todo se detiene y empieza a flotar la nada en tu entorno.
Tu aura paraliza todo movimiento, y no hay forma de cambiarlo.
Buscas distintos caminos, buscas ayuda, pero cada cosa que tocas se paraliza, se detiene.
Quedate ahí, sin moverte, no detengas a los demas, soporta tu anomia, pero no la contagies, nadie tiene la culpa de tus pecados. Nadie.

12 de mayo de 2006